home Actualidad, nuevo tema, Opinion, Politica, Tema Central ¿Volver a normalidad o volver al fracaso?

¿Volver a normalidad o volver al fracaso?

La “normalidad”, a la que muchos anhelan volver, es tan disfuncional e inconveniente, que no debería de ser considerada como algo “normal”.

Por Ronaldo Robles

Antes del Coronavirus, en Guatemala casi todo lo estábamos haciendo mal. En salud y en educación, que serían una forma de saber cuánto nos importan realmente las personas… pero también en materia económica, y es que deberíamos de reconocer que nuestro modelo económico es un fracaso.

Fracaso puede ser una palabra demasiado fuerte para algunos, sobre todo para quienes se benefician de este sistema.

La ”macroeconomía” indica que estamos bien. Como si eso nos fuera salvar o como si eso se comiera. El fracaso o no, es algo que debería de definirse a la luz de los resultados que realmente importan contestando las siguientes preguntas:

  1. ¿Este modelo económico ha provocado que haya más o menos familias pobres en Guatemala ahora que hace mmm 15 años?
  2. ¿Ha mejorado la calidad de vida de la mayoría de la población o ha empeorado?
  3. ¿Ha crecido la clase media o ha disminuido?
  4. ¿Los trabajadores reciben más ingreso ahora que antes por su trabajo?
  5. ¿Hay menos niños desnutridos ahora que antes? Y
  6. ¿Nuestros motores económicos tienen suficiente potencia y son suficientes para mantener en vuelo a Guatemala?

Porque aunque a unos cuantos les vaya bien, tengan trabajo, logren pagar sus cuentas, tengan a sus hijos en buenos colegios, tengan carro propio, paguen universidades privadas o puedan encerrarse en cuarentena a ver Netflix y consumir internet, esa no es, ni por asomo, la realidad de la mayoría de la población.

Pero volvamos a las preguntas.

¿Hay más pobres que antes? Sí. A diferencia de muchos países de América Latina, que aprovecharon una etapa de mejor crecimiento y sacaron de la pobreza a 200 millones de personas, en Guatemala no fue así. Con tasas de crecimiento económico de hasta 6 por ciento, en nuestro país se aplicó la política del azadón. “Todo lo que se pueda para mí”.

Los pobres, que en 2006 eran el 38%, pasaron a ser el 41% en 2014 Y los que integraban la clase media pasaron del 26 al 21%. Y esos son los últimos números confiables, pero seguramente para estas alturas esos números han empeorado.

¿Ha mejorado la educación? Sin personas educadas, no hay buena mano de obra. Y sin buena mano de obra no hay empresas que quieran invertir en Guatemala y crear empleos.

La gente si no trabaja porque no hay dónde trabajar. No hay empresas instalándose e invirtiendo más. No las había antes del Coronavirus y lo peor de todo es que no las habrá en un buen tiempo.

Algunos dicen que nuestro crecimiento económico es bueno. Y sí, ciertamente no es tan malo, más si se compara con otros de la región, pero entonces, si así es, ¿por qué tenemos más gente pobre? pues porque hay un problema de fondo. La economía está organizada para que se beneficien más -y cada vez más- solo unos cuantos, a cambio de un ingreso cada vez menor de parte de los trabajadores.

Es aquí donde entra la figura del “promedio”. Porque, en promedio, ciertamente Guatemala tiene un crecimiento económico no tan malo. Lo malo es que, en realidad, se distribuye de manera muy injusta, pues se queda en unas pocas manos.

Por décadas se ha pregonado la idea del rebalse económico, por medio del cual cuando la riqueza llega a los que están arriba empieza a derramarse hacia los que están abajo. Sin embargo, no ha sido así en Guatemala. En nuestro país, al parecer, la copa se ha hace cada vez más grande, mientras los de abajo esperan ese derrame que nunca llega.

Uno de nuestros principales motores de estabilidad económica son las remesas que están en riesgo, tanto por el coronavirus como por las políticas antiinmigrantes en Estados Unidos, las condiciones para el futuro de Guatemala son difíciles.

¿Problemas?

Entender que tenemos un problema suele ser lo más complicado en el ámbito personal, no digamos en el de la realidad nacional. Sobre todo, porque este “estado actual de cosas”, este sistema organizado así como está le representa grandes beneficios a unos cuantos.

Pero es aquí donde todos, pero sobre todo quienes hoy se benefician de este modelo de desarrollo, deberían de pensar con visión de futuro y darse cuenta de que este modelo es, realmente, inconveniente hasta para ellos.

Porque si algo es un hecho es que para que el mercado funcione, tal y como muchos quieren, se necesita dos cosas: 1) personas con un buen poder adquisitivo para comprar los productos que las empresas venden y 2) buenos trabajadores, capaces de ser buenos empleados para esas empresas.

Si esto no pasa, es decir, si seguimos haciendo las cosas como hasta ahora, tendremos a más pobres que no podrán comprar los productos, bienes y servicios que los ricos querrán venderles y más mano de obra poco calificada.

Seguir comportándonos como si todo esto no es tuviera pasando es como un enfermo que no se da cuenta de que está enfermo. El coronavirus, sumado a nuestro sentido común, debería de convertir este momento en una oportunidad para hacer las cosas de manera diferente.

Guatemala necesita un cambio en su modelo de desarrollo y para eso hay que invertir en la gente.

Si no hacemos esfuerzos serios por la educación -que pasan por recuperar la cobertura perdida en primaria, pero también por fortalecer la educación básica, diversificada y universitaria, no iremos muy lejos. Está comprobado que solo gracias a la educación las familias logran superar la pobreza de una generación a otra.

Debemos mejorar en salud, algo que ahora parece menos discutible que nunca, pues el coronavirus ha dejado de manifiesto la tremenda falta de capacidad del sistema de salud pública. Por esa debilidad, hoy tenemos a doctores, enfermeras y otro personal médico haciendo lo que pueden, sin equipo suficiente ni adecuado para atender los casos de Coronavirus, que ya empiezan a brotar como poporopos, por todos lados.

Si hiciéramos bien las cosas, tendríamos un Estado fuerte, adecuadamente financiado y con capacidad de atender a los enfermos.

De esa forma no habría necesidad de que las empresas anduvieran haciendo propaganda con sus “donativos” que, comparados con las ganancias que obtienen de este sistema injusto, son puras migajas.

Como puede verse, las graficas nuestro modelo de desarrollo está mal diseñado. Quienes se han beneficiado de él, deberían de evaluar las cosas con frialdad y dejar de lado el egoísmo e individualismo. Debemos hacer grandes sacrificios, hacer un alto en el camino y reorganizar nuestro sistema económico y social.

Estamos a poco más de un año de que Guatemala cumpla 200 años de vida independiente. Sería genial que aprovecháramos para ser menos egoístas y en este tiempo reconstruir nuestra realidad y avanzar hacia una refundación del país. Los guatemaltecos nos merecemos un modelo de desarrollo que genere beneficios para todos y no solo para unos cuantos. Nos merecemos vivir bien y no sufrir en el intento.

Este es el dato de la inversión extranjera directa, un indicador que nos permite comprender si estamos siendo un país atractivo para que otros pongan su dinero acá y generen puestos de trabajo.

¿Hay menos desnutridos que antes? Según los datos del Sistema de Información Nacional de Seguridad Alimentaria y Nutricional, los casos de desnutrición aguda, ha venido creciendo. El número se incrementó a 13 mil 740 casos, lo que significa un aumento de 9 mil 165 casos.

Ronaldo Robles es licenciado en Ciencias de la Comunicación, analista político. Actualmente se desempeña como Director de Comunicación Estratégica y Producción Audiovisual y dirige el video blog MATERIA GRIS

Wordpress Social Share Plugin powered by Ultimatelysocial
YouTube
YouTube