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¡Usted está matando el eco sistema!: Muchos contaminantes y poca acción

¡Usted está matando el eco sistema!

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Muchos contaminantes y poca acción

En Guatemala, el 97 por ciento de las fuentes de agua están contaminadas, y aunque existen reglamentos y normas, no hay una ley de aguas que vele por el uso correcto del recurso hídrico.

Por Redacción C4

El gobierno de Guatemala no tiene una política realista con respecto al problema de la contaminación del agua y el Ministerio de Ambiente se jacta de que hace lo posible. Sin embargo, no presenta resultados y su presupuesto para protección del agua es ridículo. Por su parte, en el Ministerio Público (MP), existe una Fiscalía de Delitos Contra el Ambiente, con pocos recursos y una incidencia nula en contra de los grandes entes contaminantes.

En el organismo legislativo se han presentado varia Iniciativas de Ley para regular el uso del agua y proteger el manto freático, comentó Arturo Amiel Escobar,   ex Presidente de la Comisión del Medio Ambiente en el Congreso, y agregó que hay muchos intereses económicos que hacen presión para que estos proyectos terminen engavetados y en el olvido.

La corrupción, la falta de voluntad política y el tráfico de influencias también se hacen presentes en la lucha por salvar el eco sistema guatemalteco. La indiferencia de las autoridades y de la población en general, está alimentando a un monstro que en pocos años será invencible.

Diagnóstico de la situación

Según la información presentada por el portal guateagua.org.gt, se estima que el 80% del agua de consumo doméstico, de las poblaciones urbanas de más de 2,000 habitantes, regresa contaminada a los ríos y cuerpos receptores, esto implica un volumen de 6 m3/seg. de agua contaminada descargando a los diferentes cuerpos de agua.

La contaminación del agua es un problema que está presente en todo el país.   Sólo el área metropolitana genera anualmente 140 millones de m3 de aguas residuales (equivalente a la mitad del volumen del agua del lago de Amatitlán, con el agravante que cada año se genera esa cantidad). A principios de los años 70 se estimaron 1.07 m3/seg.; para 1980 fueron 1.95 m3/seg. En los 90 fueron 2.62 m3/seg. Y ya en el 2001 eran 3.2 m3/seg. Hoy esto ha subido exponencialmente.

Los guatemaltecos usamos el agua, le agregamos contaminantes y la dejamos ir por el drenaje. De 223 centros urbanos con más de dos mil habitantes, solo 24 aplican alguna clase de tratamiento, el resto lo descarga directamente a los ríos. Muchos de estos ríos, posteriormente, sirven de fuente a otras comunidades o a otras actividades. De las 331 municipalidades (analizadas en el estudio) solamente 24 cuentan con plantas de tratamiento para agua potable y de éstas, sólo funcionan 15, es decir el 4.5% de todas las municipalidades.

Se estima que el costo del tratamiento de aguas negras es de aproximadamente 75 centavos de dólar por metro cúbico; para hacer sostenible financieramente el sistema de tratamiento, deberían aplicarse tarifas de conexión cinco veces más altas de lo que actualmente se cobra por agua potable en la ciudad de Guatemala. El sector privado está reaccionando y promueve el programa de producción más limpia, que a través de la optimización y tratamiento, pretende disminuir la descarga de contaminantes industriales a los cuerpos de agua. Las municipalidades están cada vez más conscientes de que la contaminación del agua es un grave problema, pero hacen falta recursos para atender el problema, sobre todo, por el estrecho vínculo que existe entre la salud humana y la disponibilidad de agua potable.

Un fuerte indicador del nivel de la calidad de las aguas son las enfermedades vinculadas al uso de agua contaminada. Para el año 2,000 las enfermedades diarreicas agudas fueron la segunda causa de morbilidad y la segunda de mortalidad, sólo superada por las infecciones respiratorias.   El 43% de la mortalidad infantil tuvo como causa la diarrea, con un promedio de cinco niños menores fallecidos diariamente.

El problema de contaminación se considera muy grave en Guatemala, aunque en general, existe más información cualitativa que cuantitativa al respecto.  No hay una toma de muestras sistemática que abarque puntos de control en todo el país; existe información en cuencas determinadas como las de los lagos de Amatitlán, Atitlán e Izabal. En el resto del país ha habido esfuerzos puntuales en diferentes oportunidades y con distintos fines. El propio INSIVUMEH está renovando su red de medición, y ha iniciado desde la toma de datos de calidad del agua en diferentes estaciones del país, pero principalmente concentran sus esfuerzos en la costa sur” (1).

«La corrupción, la falta de voluntad política y el tráfico de influencias también se hacen presentes en la lucha por salvar el eco sistema guatemalteco. La indiferencia de las autoridades y de la población en general, está alimentando a un monstro que en pocos años será invencible.»

Una carta del futuro

Acabo de cumplir los 50, pero mi apariencia es la de alguien de 85.  Tengo serios problemas renales porque bebo muy poca agua. Creo que me queda poco tiempo. 

Hoy soy una de las personas más longevas en esta sociedad. 

Recuerdo cuando tenía 5 años, todo era muy diferente. 

Había muchos árboles en los parques, las casas tenían hermosos jardines y yo podía disfrutar de un baño de regadera hasta por una hora. 

Ahora usamos toallas empapadas en aceite mineral para limpiar la Piel.

Antes, todas las mujeres lucían su hermosa cabellera. 

Ahora debemos afeitarnos la cabeza para poder mantenerla limpia, sin agua. 

Antes, mi padre lavaba el auto con el chorro de la manguera.

Hoy los niños no pueden creer que el agua se utilizara de esa forma. 

Recuerdo que había muchos anuncios que decían «CUIDA EL AGUA», sin que alguien los tomara en cuenta; pensábamos que el agua jamás se podía terminar. 

Ahora, todos los ríos, presas, lagunas y mantos acuíferos están irreversiblemente contaminados o agotados. 

Antes, la cantidad de agua indicada como ideal para beber, era ocho vasos al día por persona adulta. Hoy sólo puedo beber medio vaso.

La ropa es desechable, con lo que aumenta grandemente la cantidad de basura; hemos tenido que volver al uso de los pozos sépticos, como en el siglo pasado, porque ya las redes de desagües no se usan por la falta de agua. 

La apariencia de la población hoy es horrorosa: cuerpos demacrados, arrugados por la deshidratación, llenos de llagas en la piel por los rayos ultravioletas que ya no tienen la capa de ozono que los filtraba en la atmósfera, inmensos desiertos constituyen el paisaje que nos rodea por doquier. 

Las infecciones gastrointestinales, enfermedades de la piel y de las vías urinarias, son las principales causas de muerte. 

La industria está paralizada y el desempleo es dramático.

Las plantas desalinizadoras son la principal fuente de empleo y te pagan con agua potable, en vez de salario.

Los asaltos por un poco de agua son asunto común y la comida es 80% sintética. 

Por la resequedad de la piel, una joven de 20 años luce como si tuviera 40. 

No se puede fabricar agua, el oxígeno también se ha degradado por falta de árboles, lo que ha disminuido el coeficiente intelectual de las nuevas generaciones. 

Se ha alterado la morfología del espermatozoide de muchos individuos, como consecuencia, hay muchos niños con insuficiencias, mutaciones y deformaciones. 

El gobierno incluso nos cobra por el aire que respiramos: 137 m3 por día por habitante adulto.

La gente que no puede pagar es arrojada de las «zonas ventiladas», que están dotadas de gigantescos pulmones mecánicos que funcionan con energía solar, no es de buena calidad pero se puede respirar; la edad promedio es de 35 años. 

 En algunos países quedan manchas de vegetación con su respectivo río, que es fuertemente custodiado por el ejército, el agua se ha vuelto un tesoro muy codiciado, más que el oro o los diamantes.  

Aquí en cambio, no hay árboles porque casi nunca llueve, y cuando llega a registrarse una precipitación, es de lluvia ácida. Las estaciones del año han sido severamente transformadas por las pruebas atómicas y la industria contaminante del siglo XX. 

Se advirtió entonces que había que cuidar el medio ambiente. Y nadie hizo caso. 

Cuando mi hija me pide que le hable de cuando era joven, le describo lo hermoso que eran los bosques, le hablo de la lluvia, de las flores, de lo agradable que era bañarse y poder pescar en los ríos y embalses, beber toda el agua que quisiera, lo saludable que era la gente.

Ella me pregunta: Papá, ¿por qué se acabó el agua? 

Entonces, siento un nudo en la garganta; no puedo dejar de sentirme culpable,

porque pertenezco a la generación que terminó de destruir el medio ambiente o simplemente, no tomamos en serio tantas advertencias. Ahora nuestros hijos pagan un alto precio y sinceramente, creo que la vida en la tierra ya no será posible dentro de muy poco, porque la destrucción el medio ambiente llegó a un punto irreversible. 

¡Como quisiera regresar el tiempo y hacer que toda la humanidad comprendiera esto, cuando aún podíamos hacer algo para salvar a nuestro planeta Tierra! 

Documento extraído de la revista biografía «Crónica de los Tiempos» de abril de 2002

Con información de:   (1) www.guateagua.org.gt  / Síntesis del Perfil Ambiental de Guatemala. 2006.   Instituto de Agricultura, Recursos Naturales y Ambiente (IARNA), Facultad de Ciencias Ambientales y Agrícolas (FCAA), Universidad Rafael Landívar (URL); Instituto de Incidencia Ambiental.  Guatemala.

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