Para llegar a las comunidades de Santa Clara, Los encuentros Amachel o Centro Amachel, en Quiché, se recorren 20 kilómetros desde Xaxmoxán, Chajul, por un camino de tierra en pésimas condiciones, en 5 horas con vehículo de doble tracción. Me consta, pues conocí la región en el marco de una investigación académica.

Cindy López S.

Por medio del presente escrito apoyo la denuncia que hicieron representantes de Chajul, exigiendo al Estado la construcción de la carretera que conecta Ixcán y Chajul. Hace 13 años que se la está construyendo, y hoy no está finalizada, pero sí se ha “inaugurado” en cuatro ocasiones.

Según líderes comunitarios, a la empresa constructora no se le ha pagado el trabajo, pero el Gobierno ya se gastó los fondos. Dato fundamental: la empresa constructora pertenece a un diputado de dudosa reputación. Quizás esa sea la razón que lo explica todo.

Curiosamente el tramo de la carretera que está en buenas condiciones finaliza en la finca La Perla, donde está la hidroeléctrica Xacbal (privada). Esto hace pensar en la coyuntura actual relacionada con el estado de las carreteras y en el reciente Encuentro Nacional de Empresarios (ENADE) 2017, con la temática: “Infraestructura para el desarrollo”. ¿Desarrollo para quién?

En este momento todos los ojos están puestos en la mala situación de las principales carreteras, insistiéndose en propuestas que hablan de su privatización (construcción, administración y mantenimiento), mientras aparecen campos pagados manifestando la preocupación del sector empresarial por este asunto, poniéndose el énfasis en la necesidad de privatizar.

Existe un Estado al servicio de la empresa privada, ocupado solo en atender las necesidades de este sector que le “representa ganancias al país” -la reciente participación del Presidente en el Encuentro empresarial lo confirma-, desatendiendo a miles de guatemaltecos que “no le generan beneficios”. Ese desinterés no es casual; la desatención de grandes masas de pobres, en especial poblaciones indígenas rurales, tiene como objetivo generar mano de obra barata. Y en el caso que nos ocupa, una suerte de venganza histórica, porque algunas de las comunidades que reclaman la construcción de la carretera son parte de las Comunidades de Población en Resistencia -CPR- de la Sierra, quienes durante los años más duros de la guerra se refugiaron en zonas montañosas para sobrevivir. Y resistiendo, se organizaron, alcanzando un modelo de desarrollo basado en la democracia de base (verdadero germen de socialismo).

Pese al pésimo estado de la carretera, uno de los principales obstáculos para su desarrollo, estas comunidades realizan grandes esfuerzos para mejorar su situación. Por ejemplo Santa Clara, prácticamente incomunicada, cuenta con Instituto, atendido principalmente por profesores financiados por la comunidad. También cuenta con un hospitalillo, a cargo de un médico español voluntario, y una clínica atendida por un enfermero de la comunidad. Ante la falta de energía eléctrica y agua potable, gestionó paneles solares para el hospital y el laboratorio de computación del Instituto; y depósitos para la recolección de agua de lluvia.

A pesar que la infraestructura antes descrita pueda parecer precaria para hablar de un desarrollo humano digno e integral, debe reconocerse que todo ello es un logro comunitario, gestionado a partir de su organización de base. El Estado prácticamente no existe en la zona, no cumpliendo con su obligación de garantizar a toda la población por igual el desarrollo integral, según lo mandata la Constitución Política de la República.

El Estado solamente se hizo presente en esta región a través de su aparato represivo, el Ejército, cuando reprimió, persiguió y mató. En ese entonces sí fue eficiente para llevar a cabo sus objetivos, sí fue capaz de cumplir con sus “tareas”, no tuvo que recurrir a la privatización, como pareciera que quiere plantearse ahora como única solución al tema de la red de carreteras, y a muchos otros problemas histórico-estructurales no resueltos. ¿Por qué ahora no es igual de eficiente para atender todas las necesidades de esa población? ¿Dónde están el alcalde o los diputados que representan a los pobladores del lugar? ¿Cuántas veces al mes o al año se reúnen con ellos para conocer sus necesidades, proponer soluciones y llevarlas a cabo? ¿Solamente una vez cada cuatro años, previo a las elecciones? En efecto, así es; y los pobladores de esta área lo tienen muy claro, saben que la “clase política” solamente se acerca a sus comunidades para la época de la campaña electoral, ofreciéndoles regalos a cambio de votos. La carretera en construcción de nunca acabar (¡inaugurada cuatro veces!), es prueba de ello.

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