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Un acercamiento científico a los orígenes de la maldad: Hacia una teoría general sobre los “hijos de puta”…

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“¿Por qué el caso del  robo de 82 millones en el Congreso?, ¿Por qué el caso Cooptación del Estado?, ¿Por qué el caso de “La Línea” (1 y 2)?, ¿Por qué las estafas en BANCAFE, Banco del Comercio, CHN y otros bancos?, ¿Por qué tanto caso de violación y abuso de menores?, ¿Por qué existe una “manada” tan abundante de ladrones en Guatemala?, ¿Por qué la sevicia de los traficantes de medicina?, ¿Por qué el terrorismo y las muertes en las torres gemelas?, ¿Por qué tantas guerras?, ¿Por qué el machismo?, ¿Por qué la contaminación deliberada de agua, tierra y aire?… ¿Por qué tanta hijueputez en el mundo y en la historia de la humanidad?”

Por Redacción C4 / GOJA

La maldad rebasa los límites de la imaginación, Guatemala vive día a día las consecuencias de la maldad, es difícil entender ¿cómo es posible que existan seres humanos con tan mala entraña?  Y para explicar esto de manera objetiva, un argentino hace un estudio sistemático sobre de la maldad, desde el punto de vista científico. Este tema ha fascinado a muchos hombres de ciencia, y es por eso que los cerebros de los asesinos en serie son muestras de museo o elementos de estudio en los laboratorios. Pero lejos de los famosos casos de hombres malvados que han saltado a la fama con aberraciones indescriptibles, están los igualmente malos de raíz, pero que conviven con el resto de la sociedad y que son, lastimosamente, quienes a veces dirigen los destinos del mundo y de los paisitos como Guatemala, que padecen de una epidemia de hijos de puta, a todo nivel de la sociedad.

Para  Marcelino Cereijido, “No hay nada en el mundo moderno que la ciencia y la tecnología no puedan explicar” y, fundamentado en este antecedente, escribió el ensayo Hacia una teoría general sobre los hijos de puta.

El libro fue producido por Tusquets Editores de México S.A. y lleva  cuatro ediciones hasta el 2012.  Su título, sugestivo y coloquial, va más allá del simple aforismo popular, pues analiza con ejemplos históricos a los seres humanos que hacen el mal sistemáticamente, y que nada tienen qué ver con las prostitutas.

Esta variante de la especie humana que se encuentra en todas las razas, estratos sociales y políticos del mundo, ha causado más daños y desdichas que cualquier enfermedad, epidemia, terremoto, guerra o líder político. “Son una fuente de desgracia que no se compara con nada, ni con el cáncer ni con la lepra, ni con el SIDA ni con la influenza H1N1, ni con otra cosa”, dijo en una entrevista para Notimex el autor.

 

La pregunta del millón es: ¿Los hijueputas nacen o se hacen?

Según Marcelino Cereijido, la idea de hacer el libro nació en su mente, luego de ver unas páginas del periódico y enterarse de un fraude, de un asesinato, de una violación, de un robo, de un asalto a mano armada, de una explosión provocada. Y así fue como el autor echó mano de sus conocimientos en temas de fisiología, genética, historia, letras y filosofía. Luego de investigaciones y observaciones reflexivas y tras hacerse la pregunta de si este tipo de personas ¿nacen o se hacen?, Cereijido llegó a la conclusión de que pueden nacer o hacerse en el transcurso de su vida. “Las circunstancias lo puede detonar; un soldado asesino de hoy, pudo ser un pacífico carpintero ayer”. Señaló el autor.

Según su análisis, el afán por causar daño al prójimo,  ha sido mucho más que un comportamiento cultural o psicológico. “Responde a pautas-patrones que permiten un estudio de la maldad desde el punto de vista biológico, visto en este libro a través de la perspectiva genética y la fisiología celular y molecular”.

 

La ciencia debería investigar la “hijueputez”, al igual que el cáncer o la lepra, asegura Marcelino Cereijido, Premio Nacional de Ciencias de Argentina.

“Hijos de puta”, existen en todas las culturas y sociedades, no hay excepciones; en algunos lugares del planeta se recrudece más conforme sus tiempos; pero igual pueden ocurrir en Guatemala, en  una narco-fiesta o narco masacre o un robo del IGSS, la venta injustificada de los bienes del Estado, o con contratos lesivos al país, como pueden haber masacres en escuelas en los Estados Unidos, o ataques terroristas a inocentes en el medio oriente.

 

No hay monopolio de la maldad

El crimen organizado (y aquí incluyo a los gobiernos corruptos), es un ejemplo de que la maldad coexiste con la bondad y se lucra de la falta de malicia. Para el reconocido fisiólogo, el tema no es un disparate ni algo trivial, sino un lastre que ha acompañado a la humanidad; para muestra de su permanecía global, dice, sólo basta abrir el periódico cualquier día y recordar que la maldad y la hijueputez, no han ido a ningún lugar.

La ciencia debería de poner el mismo ahínco para entenderla e investigar el fenómeno de la maldad, al igual que otras enfermedades; o tal vez más. “Hacia una teoría general sobre los hijos de puta”, es un ensayo que busca los orígenes de esa maldad referida como hijueputez desde perspectivas culturales y biológicas, con información sobre investigaciones científicas, realizadas en todo el mundo y con ejemplos paradigmáticos de cómo ocurre este fenómeno en la naturaleza del hombre, cuando un fenómeno conductual o cultura como la hijueputez es algo universal.

 

Una epidemia mundial de la maldad

Actualmente la humanidad enfrenta un incremento de la hijueputez. No es que haya  más (Ubicos, Portillos, Hitlers, Gutiérrez, o diputíteres), sino que va cambiando la forma de serlo: en la antigüedad, habían guerras de conquista, hoy hay invasiones económicas y sometimiento de pueblos por medio del hambre, la deuda, la contaminación y el embrutecimiento a través de la dominación mediática.

“Hoy, sabemos que con dos dólares al día, una persona puede comer y vivir sana, de acuerdo con la UNESCO. Por lo que alguien como Carlitos Slim o Bill Gates (los dos hombres más ricos del mundo), podrían mantener a mucha gente. Las finanzas son otra forma de hijueputez, no por ser financistas, sino porque ganan esas cantidades estratosféricas, cuando hay personas que no pueden subsistir con el mínimo.

Siempre ha habido hijos de puta, pero hay distintas formas de serlo. Drácula en el siglo XV empalaba de manera terrible a sus enemigos, pero no se trata de comparar la hijueputez. ¿Será en Guatemala y en Noruega la misma hijueputez? Por ejemplo, hay enfermedades tropicales que no vas a encontrar allá, y viceversa, pero existen una gran variedad de circunstancias que podrían propiciarlas”.

Así, cualquier persona se puede volver un recontrahijodeputa por las circunstancias, por eso, lo importante es estudiarlas. Por otra parte, añade Cereijido en su libro que: en la antigüedad, los romanos conocían que podrían enfermar por diversos factores, no sabían que sus infecciones eran provocadas por microorganismos, que se descubrieron hasta el siglo XIX. Así, en la actualidad todavía no podemos hacer una taxonomía de las hijueputeces que existen, “pero si se estudia más, tarde o temprano se sistematizarían las cosas y encontraremos también su origen”.

 

Nota: Para todos los lectores de C4, que estén interesados en este acercamiento científico a los orígenes de la maldad, lo pueden comprar en las librerías Sophos y la Marquensita.

 

Nota biográfica del autor

1Marcelino Cereijido, (Buenos Aires, 1933) es Doctor en Fisiología por la Universidad de Buenos Aires. Realizó su Postdoctorado en la Universidad de Harvard. Se ha desempeñado como profesor e investigador en el Instituto de Fisiología de la Universidad de Múnich y en el Departamento de Biología Celular de la Universidad de Nueva York. Es profesor emérito del Centro de Investigaciones y Estudios Avanzados del Instituto Politécnico Nacional, en México. Ha sido asesor del Centro Latinoamericano de Biología de la UNESCO. Es miembro de la Comisión Dictaminadora del Sistema Nacional de Investigadores de México y del Consejo Consultivo de Ciencias de la Presidencia de la República. Ha recibido los premios Nacional de Ciencias y Artes (1995) y el Premio Internacional de Ciencias Bernardo A. Houssay (1993) de la Organización de los Estados Americanos, entre otros.

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