home Actualidad, Columnistas, Cosas Interesantes., Cultura, nuevo tema, Politica TEOREMA : Un escenario posible. Hoja de ruta para un “golpe de Estado técnico”

TEOREMA : Un escenario posible. Hoja de ruta para un “golpe de Estado técnico”

13 Teorema1

 

Esta vez, 22 años después, la historia, que a veces es de tiempo circular, podría repetir lo mismo; sólo que ya no serán Serrano y García Samayoa sino Pérez Molina y otro general…

Por: J. Fernando García Molina / Pi.Teorema@Gmail.com

Después del trabajo intenso de los negociadores de Pérez Molina y, posiblemente con “sobres bajo la mesa”, promesas, amenazas, chantaje… Alejandro Baltazar Maldonado Aguirre, fue electo Vicepresidente de la República de Guatemala.

 

Indudablemente, las características personales de Maldonado Aguirre, superan ampliamente las de Baldetti Elías, eso ya es una ventaja. Pero hay otras condiciones a su favor. En su larga carrera política, las veces en que ha sido cuestionado, siempre fue por razones distintas de enriquecimiento ilícito. Desafortunadamente para la nación, de pocos políticos locales se puede decir lo mismo.

La asunción de Maldonado Aguirre ha sido inmediata. No tuvo tiempo ni de comprarse un traje nuevo para la ocasión. Ahora, las demandas populares lloverán sobre él. La gente, en medio de la actual crisis de hartazgo, le ofrecerá una oportunidad para llegar con un mensaje comprometido, innovador, de limpieza… De él podrá esperarse mucho, en contraste con Pérez Molina, de quien ya nada se espera.

 

Maldonado es un político experimentado, dos veces fue candidato presidencial. La primera de ellas, en 1982, lo hizo con la Democracia Cristiana de Guatemala –DCG. Entonces, ese partido representaba la izquierda del país. Más allá de la DC, sólo estaba la guerrilla. Su segunda postulación fue para la elección de 1985. Esta vez, lo hizo con el Partido Nacional Renovador –PNR–, de corte conservador.

Se trata de un hombre muy cerca de los 80 años de edad. Le queda poco tiempo de vida y aún menos, mucho menos para aprovechar esta última oportunidad. Su gestión tendrá la brevedad de ocho meses. Su nombramiento vicepresidencial representa un gran «chance» de cerrar su carrera política con “broche de oro”. Pero para conseguirlo, habrá de sobrellevar las presiones que reciba; intentarán forzarlo de mil maneras para que proteja a Pérez y Baldetti. Quiero creer que no cederá.

 

Espero que en vez de ello, asuma la posición de liderazgo nacional, permanentemente vacante y que, desde ella, viabilice los cambios que demanda nuestro país. Los escépticos dicen que es muy poco lo que puede hacer un vicepresidente. Creo que no es así y que la inercia de los acontecimientos está a su favor. Su mayor dificultad podría ser leer correctamente lo que la gente espera de él, entender cuál es el camino que deseamos recorrer.

 

La voz del pueblo

 

Debe escuchar atentamente lo que los ciudadanos pidieron en la Plaza de la Constitución. Debe entender que son ellos quienes tienen el poder y que a él corresponde ejecutar sus mandatos.

La manifestación insistió en exigir la renuncia de Pérez. Con el paso de los días, la presión irá en aumento. El Ejército, nuevamente, temeroso de no poder controlar eventuales desbordes públicos, replicará la escena de 1993 que tan gráficamente describió Carlos Rafael Soto en su libro El sueño encadenado, del cual copio: “Al ingresar Serrano al despacho, el ministro García Samayoa se cuadra y reglamentariamente le rinde novedades: ¡”Sin novedad, señor Presidente”! Pero de inmediato agrega: “Señor Presidente, la situación está crítica; ya se acabó el tiempo y es necesario que usted renuncie”… Y lo renunciaron.

 

Esta vez, 22 años después, la historia que a veces es de tiempo circular, podría repetir lo mismo; sólo que ya no serán Serrano y García Samayoa sino Pérez Molina y otro general. Pérez terminará renunciando, quizá afirme que lo hace por el bien de la patria y para evitar inútiles derramamientos de sangre. La verdad será que los militares le permitirán hacer un discurso así, pero no mucho más, y que le dejarán muy poco tiempo. Y él lo sabe.

 

Los nuevos actores

 

El Vicepresidente Maldonado Aguirre, por mandato constitucional, asumirá el cargo de Presidente de la República de Guatemala y enviará al Congreso una nómina de tres designados para que de ésta seleccione al nuevo Vicepresidente. Será entonces cuando se vea, de manera irrebatible, su compromiso con la población. La nómina deberá ser escrita y presentada por él, pero dictada por la población manifestante.

 

La experiencia reciente facilitará el proceso. Ya se tiene una buena idea de lo que desea la gente. La SAT, Pérez y Baldetti están en la memoria popular y se exige que la justicia caiga sobre ellos y devolver lo robado. A esto habrá que dar cumplimiento. Pero ahora hay aspiraciones más altas. Se busca construir un país.

 

El nuevo vicepresidente posiblemente, será una persona joven y enérgica. Un buen balance para el espíritu calmado y reflexivo de Maldonado. Ya no se tratará del gobierno del Partido Patriota sino de uno nuevo, apartidista. El cambio de la mayor parte, si no de todos, los ministros y demás altos funcionarios será inmediato. Si aún está, López Bonilla encabezará la lista.

 

Las manifestaciones públicas no se detendrán, por lo contrario, cada vez serán más numerosas; pero se trasladarán a la novena avenida. Los ciudadanos exigirán y conseguirán la renuncia de cuando menos 115 de los 158 diputados. Estos serán reemplazados de inmediato por los diputados suplentes, quienes muy pronto entenderán que deben trabajar asiduamente.

 

Ya con un nuevo Congreso, a fuerza de plantones, los diputados se verán forzados a declararse en sesión permanente, para hacer lo que los depurados no hicieron. La población exigirá, entre muchos otros, cambios inmediatos y profundos a la legislación electoral y de partidos políticos. Los políticos habrán de maldecir no haber aprobado las reformas que ya tienen adelantadas. El pueblo ahora estará ordenando reformas más profundas y severas. Estará exigiendo cambiar la organización del Estado, dentro del marco constitucional.

 

Simultáneamente, con la depuración del Congreso, las manifestaciones se dirigirán al Tribunal Supremo Electoral –TSE. A diferencia de las anteriores, estas serán para manifestar apoyo, a la vez que exigir máximo rigor en el cumplimiento de las leyes, como es su obligación. Con el respaldo popular, el TSE actuará con la mayor severidad en contra de los partidos que no cumplan la ley. A ese máximo tribunal, no le temblará la mano cuando deba cancelar la inscripción de los transgresores y sus partidos.

 

Las principales acciones correrán a cargo, mayoritariamente, de los ciudadanos de entre 18 y 35 años. Aquellos con mayor edad y experiencia, serán llamados a prestar consejo, a opinar; pero el protagonismo de los cambios habrá de ser de los más jóvenes.

 

El pueblo ahora estará ordenando reformas más profundas y severas. Estará exigiendo cambiar la organización del Estado, dentro del marco constitucional.

 

¡”Sin novedad, señor Presidente”! Pero de inmediato agrega: “Señor Presidente, la situación está crítica; ya se acabó el tiempo y es necesario que usted renuncie”… Y lo renunciaron.

Conozca más acerca de “Plaza de Opinión PI” en: www.opinionpi.com

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.

Social media & sharing icons powered by UltimatelySocial
Facebook
Facebook
YouTube
YouTube