Simplemente Eduardo

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Simplemente Eduardo

     Hugo Arce (Q.E.P.D)

Existen hombres que tienen alas, que nacieron para volar en el universo azul que el buen Dios nos regaló

Hay hombres que son grandes, que podrían ser montañas, o cordilleras o majestuosos volcanes, pero saben, y ahí radica su grandeza, que hay un corazón que palpita en su pecho y son sencillos, humildes y humanos. Hombres que predican diariamente el sermón de la montaña, hombres que multiplican los panes y los peces, que siembran incansablemente cosechan. Hombres, como mi humilde carpintero Jesús, como mi buen loco Galileo, como mi sencillo Allan Poe, como mi maestro Neruda o mi hermano Sancho Panza.

 

Hombres que nacieron para hacer la historia, para ser corazón y alma de un mundo que se deshumaniza y globaliza, hombres que retienen nuestra esencia divina y nos recuerdan que por pequeños que seamos, somos hijos de Dios, hombres que jalan la historia y empujan la humanidad hacia el futuro.

 

Hombres que uno admira en silencio, discretamente, porque son discretos. Humildemente, porque son humildes. Uno de esos extraños hombres con alas, de esos forjadores de sueños, es un guatemalteco, de piel morena, de frente ancha, de mano amiga; se le podría llamar sabio, que lo es; se le podía llamar fisiconuclear, que lo es; se le podría llamar educador – qué bella palabra -, y sin embargo, los que tenemos la suerte de conocerlo, lo llamamos simplemente: Eduardo; algunos le dicen Suger. Porque así se llama este amigo de fuego y de calma, de sabiduría que siembra, que nos da, que multiplica y cosecha. Eduardo Suger Cofiño, es el humano que reparte enseñanzas, el que realiza diariamente el milagro de hacer que muchos guatemaltecos aprendamos algo nuevo, el ha recibido muchos homenajes y yo quiero sumarme, mas como soy indiscreto, me limito a decirle: gracias Eduardo, por tu amistad, por las lecciones de bondad, de humildad que me has dado.

 

Gracias en nombre de miles de guatemaltecos, que les has enseñado el camino del saber, del conocimiento, de la rectitud, el trabajo y la hombría de bien. Gracias Eduardo, porque conocerte me ha hecho querer ser un mágico ser humano y pensar que quizás, de alguna manera, haya más guatemaltecos como vos, que amen a su tierra, su barrio, su maíz, su tun y su chirimía, y a la vez comprendan que la mejor herramienta, que la mejor arma para luchar por Guatemala es la que das diariamente, indiscriminadamente, proletariamente: educación, que es alimento, salud, trabajo, progreso, justicia, igualdad.

 

Te debemos mucho, Eduardo Suger, y para escribir tu nombre creo que las palabras no bastan, que habría que hacerlo con pizarrones, almohadillas y yeso, pero apenas soy palabras, y es todo lo que puedo darte, con honestidad y afecto.

 

El pensamiento de este poeta esta vivo en el corazón de quienes lo conocimos.  Esta columna el alquimista publicada en el diario siglo veintiuno en febrero del 2000 se publica en memoria del poeta Hugo arce Q.E.P.D..

 

hugoNota de C4: El polémico periodista y escritor Hugo Arce, fue encontrado muerto en una habitación del hotel Ramada en la zona 4 capitalina, en enero del 2008, cerca de 7 años después, el crimen permanece sin ser esclarecido. El pensamiento de este poeta está vivo en el corazón de quienes los conocimos. Esta columna el Alquimista / Publicada en el diario SIGLO VEINTIUNO en Febrero del 2000 / fue enviada a nuestra redacción y la publicamos en memoria del poeta.

 

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