Sergio Enríquez en la “mira”:

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Recientemente llegó a nuestra bandeja de redacción, un correo en donde la organización internacional AVAAS, que promueve la justicia ecológica y social en todo el mundo, estaba solicitando firmas de apoyo para lograr la justicia y un debido proceso en el caso de Mariela Ordóñez. Esta vez, lo que llamó mi atención fue que se trataba de un caso familiar, de un caso de tráfico de influencias, en donde una mujer guatemalteca ha sido sometida al imperio de la corrupción judicial.


Por Alan Mackenzie / Redacción C4

El caso en concreto se refiere a la custodia de tres niños, hijos de Mariela Ordoñez y Pablo Enríquez, los cuales según comenta la afectada, han sido arrancados de su lado por el padre de su ex esposo… El caso no sería relevante, si no se tratara de un hombre público como lo es el reconocido pastor evangélico Sergio Enríquez, líder de los ministerios Evenezer.

Para ahondar en el caso, localizamos a Mariela Ordóñez, quien accedió a darnos una entrevista. Nuestros redactores visitaron las oficinas de la iglesia Evenezer, para obtener el punto de vista del pastor Enríquez, pero no se obtuvo ninguna respuesta.

Mariela cuéntenos ¿Cómo se origina todo este problema?

-Como todo matrimonio, a veces se pasan por épocas difíciles y en mi caso, tuve que vivir muchos momentos amargos, que toleré por el amor que le tenía a mi esposo y a mis hijos, sin embargo la situación se volvió insostenible y nos separamos.

¿Por qué cree usted que han sido violados sus derechos?

-No hay base legal sólida para que me quiten a los niños, los dictámenes han sido amañados y totalmente parcializados. Mi ex suegro es un hombre muy poderoso, que conoce a muchísima gente y se reviste de una aureola de santo y los funcionarios se intimidan ante su presencia, además de que tiene un equipo legal impresionante.

¿Qué piensa de su actitud?

-Yo me he congregado en la iglesia Evenezer por años y respeto mucho al Pastor Enríquez, sin embargo, creo que su amor por su hijo Pablo y su cariño por los nietos no le permiten actuar apegado a la ley, más bien parece estar confundido y alterado.

¿Ha visto usted a sus hijos?

-A pesar de que tengo permiso del juzgado y que he pedido acompañamiento de la PDH y de otras organizaciones, hace tres meses y quince días que no los veo. Habiendo sido violada la resolución que dio la señora juez en su momento, he acudido a diferentes instancias, pero ha sido en vano todo mi esfuerzo por demostrar que lo que nos están haciendo a mí y a mis pequeños, es violencia. Parece ser que lo que los abuelos pretenden, es que en el momento de la audiencia, mis hijos digan que no desean estar a mi lado. Los niños son fácilmente influenciables y los manipulan alejándolos de mí de forma injusta, con artimañas y mentiras y por supuesto, con un fuerte tráfico de influencias de parte del padre de mi ex esposo, el Pastor Sergio Enríquez.

¿En qué se basa usted para decir que está siendo víctima de tráfico de influencias y de una injusticia jurídica?

-Porque en repetidas ocasiones observamos que el señor SergioEnríquez, hablaba con la jueza en los pasillos del juzgado y además, la jueza le comentó a mi abogada fuera de juicio, que ella le entregaría a mis hijos a su abuelo, sin importar lo que yo hiciera ni las pruebas que yo presente, que ella ya había tomado la decisión. Y tengo más pruebas que sustentan mi afirmación.

¿Dónde está el padre de sus hijos?

-Bueno, él tendría que estar velando por sus hijos y no sé dónde está. No sé por qué situaciones lo tienen escondido y por esa razón, es el abuelo quien está luchando por quitármelos.

¿Usted fue víctima de violencia doméstica? cuéntenos que tipo de violencia sufrió

-Yo he sido víctima de violencia psicológica. Por su enfermedad, mi ex esposo estaba siempre ausente. Él quería ser feliz y libre, eso era lo que me decía, y fue él quien puso la demanda de divorcio. Mientras tanto, yo no tenía ni para mis gastos. He sido víctima por ser mujer y sumisa. He sido difamada y sé, por personas que asisten a la iglesia, que mi nombre se vitupera y que me acusan de cosas horribles y totalmente falsas, y todo esto, para evitar cumplir con la ley.  Yo soy la madre y reclamo mi derecho natural. Seguramente no podré darles la mansión, los lujos y la vida ostentosa que les provee el abuelo, pero me esforzaré por cuidarlos con amor y enseñarles a ser buenos, humildes y sinceros. Necesito que mis hijos entiendan que no es un pecado no tener dinero, pero lo que sí pecado es mentir, manipular y difamar.

Quiero recuperarlos, no importa si no me dan la pensión. Si es eso lo que al señor Enríquez le preocupa. Yo me he preguntado durante estos días de infierno que he vivido sin ver la sonrisa de mis pequeños ¿por qué me castiga el Pastor?, soy lo que su hijo hizo de mí durante estos 12 años y eso ¡no es justo!, yo nunca rechacé a su hijo por causa de su depresión y de los medicamentos que tomaba por su enfermedad, a pesar eso se salió de control.

Usted ha visitado la Procuraduría de Derechos Humanos, ¿Cuál ha sido su respuesta?

-Sí, de hecho, son ellos quienes me acompañan cada vez que me toca la visita a mis hijos y han testigos de que no me permiten acercarme por una u otra excusa. Los abuelos siempre me los niegan a pesar existir una orden judicial. Ellos violan nuestros derechos de forma arbitraria. No me quiero ni imaginar de qué se está valiendo el señor Enríquez  para atrofiar los sentimientos de mis hijos, y por otro lado, después de insistir, utilizaron el recurso de poner unas medidas en mi contra, en donde me acusan de agresión hacia la señora de Enríquez, la abuela de mis niños, siendo esto absolutamente falso. Y como estrategia, cambiaron el lugar de las visitas y los llevaron fuera de la capital, exactamente a Amatitlán,  de tal forma que me fuera imposible llegar, pero aún así, yo no he fallado. Me preocupa muchísimo lo que pueden estar pensando mis nenes, que pase un día mas y mi pequeño de tres años no vea a su mami.

¿Qué es lo que usted pide?

-Yo clamo a Dios por justicia, le pido que abra y sane el corazón de mi ex suegro el Pastor Sergio Enríquez, para que logre ver la realidad y que desista de esta batalla inútil y cruel. Entiendo su frustración como padre y me puedo imaginar los temores que alberga su corazón, pues su hijo no es mentalmente estable y esto podría afectarlo, pero ante Dios y las leyes de Guatemala, lo niños deben estar junto a su madre. Y pido que se respeten mis derechos.

 ¿Por qué me castiga el Pastor? soy lo que su hijo hizo de mí durante estos 12 años y eso… ¡no es justo!

 

Yo soy la madre y reclamo mi derecho natural. Seguramente no podré darles la mansión, los lujos y la vida ostentosa que les provee el abuelo, pero me esforzaré por cuidarlos con amor y enseñarles a ser buenos, humildes y sinceros.

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Para conocer la petición internacional de Mariela Ordoñez pueden visitar: https://secure.avaaz.org/es/petition/JUECES_Y_MIEMBROS_DE_LA_PNG_OBTENER_JUSTICIA_PARA_MARIELA_ORDONEZ_QUE_LE_DEVUELVAN_A_SUS_HIJOS/?tpbrRhb

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