Estamos curtidos de malas noticias, nada nos sorprende, nada nos importa, el corazón del pueblo perdió su capacidad de asombro e indignación… El gobierno y los poderes fácticos nos distraen fabricando noticias, creando villanos, alabando santos y mientras tanto, vivimos detrás de las cortinas de humo, cada día peor.

Por Richard Shaw

Desde los primeros días de la administración del gobierno del FCN, vimos cómo las propuestas del presidente Jimmy Morales tenían un doble propósito, cada una de ellas provocaba un despliegue mediático que lograba atraer los titulares y generaba sendas polémicas.

Gana-pierde y pierde-gana

El gobierno le ha apostado a propuestas poco viables y las empuja con fuerza, a sabiendas de que si no se logran implementar, por lo menos el efecto de distracción es suficiente ganancia y esto le da un espacio de maniobra para evitar los análisis serios sobre su capacidad, propuestas, negocios y falta de transparencia.

El gobierno inició mal. En su primera semana en el poder, Jimmy Morales se empecinó en el nombramiento de una ministra de Comunicaciones (Sherry Ordoñez), quien era incompatible con el cargo; luego cayó en la tentación y sumó a su partido una gran cantidad de diputados tránsfugas, (a pesar de que el presidente Morales dijo en su campaña que no caería en esa práctica), así empezó el vertiginoso descrédito del gobierno.

Hoy, como en los primeros días de este gobierno, seguimos en un circo mediático que funciona con un guión escrito en inglés y que se canta con acento y ritmo colombiano. La judicialización de la política es como una novela eterna en donde los escritores estrenan capítulo nuevo cada semana y lo retorcido de la trama no encuentra final. Los juicios eternos de la cooptación, la coperacha, el agua mágica, los comerciantes de la salud, la extradición de la ex vice presidenta Roxana Baldetti y del ex ministro López Bonilla,  son temas que resucitan cada semana. Y no hay que perder de vista la manera en que tienen amedrentados a los diputados con la jugada maestra de  los supuestos sobornos de Odebrecht, en donde todos saben que hay corrupción, pero nadie dice cómo lo hicieron, quién pagó o dejó de pagar, cuándo se concretaron los negocios y mucho menos, dónde está el pisto entregado. Mientras tanto, tienen amenazados y arrodillados a todos los supuestos involucrados.

Los evasivos peones de Sandra Torres y Álvaro Arzú, unidos a la mafia judicial y del Ministerio Público, tienen parqueado el sucio tema de TRANSURBANO. Pareciera que a esos expedientes les cayó la polilla del olvido, pues ni la CICIG ni el Ministerio Público tocan el repugnante hueveo.

En mis cátedras recientes de periodismo y de imagen pública, pude comprobar con mis alumnos que de los escándalos recientes, sólo un 10% de los estudiantes tenían conocimiento del porqué de las capturas o sabía algo al respecto. Es muy triste darse cuenta que el restante 90%, se mantiene en una nube de Facebook, Whatsapp, farándula internacional y futbol. ¡Los guatemaltecos prefieren evadir la realidad!

Esto me da la certeza para afirmar que ya estamos curtidos de malas noticias, estamos en un estado catatónico de “qué-me-importa”, (quemeimportismo), las esperanzas de un mejor país han sido asesinadas por el veneno que a diario nos inyectan los medios de comunicación, que a su vez son nutridos por las mentes maquiavélicas del Estado, las ONGs y los chicos malos del crimen organizado.

Todo es una distracción

Todo es con base en la distracción. Mientras tanto, debajo de la mesa se cocinan negocios como el del TCQ, como las mega construcciones de hidroeléctricas, las licencias mineras, la compra de medicinas sobrevaloradas y hasta la posible privatización del INDE. No nos damos cuenta de nada. Lo peor de todo es que toda esta desinformación nos hace olvidar las verdaderas amenazas, como la mortalidad infantil, la contaminación del agua, el desvío de ríos, los casos de corrupción de los grandes empresarios, los fracasos del gobierno y mil cosas más que pueden estar pasando o dejando de pasar, pero que entre tanta manipulación, no saltan a los titulares.

Vieja maña bien aplicada

La primera ley de la manipulación de las masas nos enseña que la distracción es básica para la gobernabilidad. En los medios políticos eso se conoce como: “tirar un globito” y en eso,  los chicos del gobierno, la CICIG y el Ministerio Público con sus asesores bien entrenados en operaciones psicológicas son expertos, tanto así que se comenta en círculos políticos, que es posible que el bloqueo a la agenda legislativa por parte del “supuesto” partido de oposición y con su candidata Sandra Torres,  sea un  arreglo conveniente, para que la prensa se mantenga entretenida y el gobierno pueda justificar su incapacidad de gobernar  y de no lograr las metas propuestas en la campaña electoral. Tal vez Torres y los operadores de la UNE, sólo quieren titulares, pero al lograrlo también benefician al partido de gobierno.

Según el reconocido filósofo y lingüista Noam Chomsky, “el elemento primordial del control social consiste en desviar la atención del público de los problemas importantes y de los cambios decididos por las élites políticas y económicas, mediante la técnica del diluvio o inundación de continuas distracciones y de informaciones insignificantes.

La estrategia de la distracción es igualmente indispensable para mantener la atención del público distraída y lejos de los verdaderos problemas sociales, pues es cautivada por problemas sin importancia real; así se logra mantener al público ocupado, sin tiempo para pensar”.

Mientras el país se desangra por la violencia y las autoridades no avanzan en materia de seguridad, salud y educación, el gobierno y entidades como el Ministerio Público, se ensañan en juzgar selectivamente a criminales de hace treinta y cuarenta años, lo cual es bueno, pero lo curioso es que no mueven un dedo para romper las estructuras de tráfico de influencias, narcotráfico y violencia que imperan… ¿Conveniencia o temor?

Los circos bien montados, el gobierno y sus entidades subordinadas o cómplices, sólo demuestran su incapacidad de hacer algo en contra de las estructuras criminales de hoy.

Nos enredan y confrontan con propuestas inviables como la de las cacareadas Reformas Constitucionales o la reglamentación del Convenio 169 y la justicia indígena o el neo racismo que promueven los trasnochados de CODISRA, y por si esto fuera poco, sumemos los bloqueos de las carreteras por parte del Comité de Desarrollo Campesino (Codeca). Todo esto solo levanta escamas y genera anticuerpos en muchos sectores, confronta a la sociedad, abre heridas innecesarias, despierta odios enterrados y siembra semillas de discordia. Estas propuestas son elevadas a la opinión pública, a sabiendas de que su realización es imposible, sólo con el ánimo de crear caos, pues, como diría la abuelita Chene: “río revuelto, ganancia de pescadores” y es este caso, los pescadores son los oscuros poderes fácticos que en medio de la incertidumbre, continúan operando con el deseo de someter al pueblo.

Yo me pregunto, si la UNE, de la mano con la CICIG, la Contraloría de Cuantas y el Ministerio Publico han empantanado todo en los pasados 18 meses ¿Cómo cree el señor Presidente Jimmy Morales, que puede reformarse la Ley de compras y Contrataciones, sólo con un discurso, unas lágrimas y un berrinche? O ¿Cómo pretende que el Congreso apruebe Estados de Emergencia o Calamidad, para que él pueda hacer una piñata con las compras? O ¿Cómo pretendemos todos los guatemaltecos que se reactive la economía y que el gobierno pueda ejecutar su presupuesto?

El imperio del miedo

Los funcionarios medios y altos del gobierno de Jimmy Morales, están sometidos al imperio del miedo, y ese efecto es bueno si consideramos que nadie quiere arriesgarse a firmar o a ejecutar obras públicas, ya que sabe que en cualquier momento puede ser objeto de una investigación. Lo contraproducente es que el temor también paraliza a la administración pública y esto afecta a toda la economía.

Un pueblo con humo en sus ojos…

Estamos impotentes frente a mercenarios de la comunicación y la justicia que con habilidad aturden el entendimiento de las masas, somos un pueblo ciego, un pueblo que se distrae al ver una mosca pasar, que ve solamente el árbol que tiene enfrente y pierde la perspectiva de todo el bosque, un pueblo manipulado, que vive con humo en sus ojos y al que ¡¡todo le vale madre!!

 

La manipulación y la utilización sectaria de la información deforman la opinión pública y anulan la capacidad del ciudadano para decidir libre y responsablemente. Si la información y la propaganda resultan armas de gran eficacia en manos de regímenes totalitarios, no dejan de serlo en los sistemas democráticos; y quien domina la información, domina en cierta forma la cultura, la ideología y, por tanto, controla también en gran medida a la sociedad”    Noam Chomsky

“Cuando uno lee, oye o ve lo que ciertos políticos y medios de comunicación realizan, es evidente que siguen una estrategia común junto a los poderes fácticos”.

 

Nota: Este tema apareció originalmente en la Revista C4 de junio del 2013 / La misma realidad pero con diferentes actores.