¿Quién tiene la culpa?

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¿Quién tiene la culpa?

He pensado mucho esto, ¿Quién tiene la culpa? Sí amigo lector, ¿quién tiene la culpa de todo este relajo en que vivimos?, ¿quién tiene la culpa de la inseguridad, el hambre, los malos políticos, la corrupción, la indiferencia, en fin, ¿quién tiene la culpa de todo?¿En dónde está el problema?

El problema está en nosotros…sí, en nosotros, como pueblo, como materia prima del país. Porque aunque nos duela, pertenecemos a un país en donde la “viveza y la trampa”, son la moneda que siempre es valorada; tanto, o más que un dólar, el corrupto es = a “buzo”, y “tiene las pilas puestas”. Así es Chapinlandia. Nacimos en un país en el que hacerse rico de la noche a la mañana es natural y una virtud más apreciada que formar una familia a largo plazo, basada en valores y respeto a los demás.

 

Pensándolo bien, me doy cuenta de que pertenezco a un país en donde lamentablemente los periódicos jamás se podrán vender como se venden en otros países, es decir, poniéndolo en máquinas en las banquetas, donde uno paga por un sólo ejemplar, y saca un sólo periódico, dejando los demás en donde están, sin tomar en cuenta el índice de analfabetismo y la crisis económica.

 

Pertenecemos a un país en donde las empresas privadas y las oficinas de gobierno, son papelerías particulares; en donde los empleados deshonestos, se llevan para su casa todo lo pueden, desde hojas de papel, bolígrafos, carpetas, marcadores, y todo lo que les falta para la tarea de la escuela o colegio de su hijos, para su “U” o sólo por chingar.

 

Me da tristeza pero tengo que aceptar que pertenezco a un país en donde la gente se siente triunfar, porque consigue robarse la señal de cable del vecino. Un país en donde es normal comprar facturas y así inventar o falsificar  a la hora de llenar sus declaraciones del  ISR o la SAT, para no pagar o pagar menos impuestos o recuperar algo de pisto.

 

Somos un país en donde la impunidad es un hábito, en donde los directivos de las empresas no generan ningún capital humano, en donde no hay interés por la ecología, en donde las personas tiran la basura en las calles y luego le reclaman al alcalde por no dar mantenimiento al drenaje y no tener la calle limpia.

 

Tenemos un país en donde no existe la cultura por la lectura, -es más no sabemos leer ni escribir – no hay conciencia ni memoria de la política, no hay interés por la economía. Porque solamente les interesa como van el Comunicaciones o el Municipal, y ahora es peor pues los equipos europeos hasta nos han robado el protagonismo local.

 

Estamos en un país en donde los diputados, alcaldes y ministros trabajan pocos días del año y cobran todos los demás como si fueran altos ejecutivos.

 

Aquí las licencias de conducir, los certificados médicos, la cédulas, el DPI, las residencias guatemaltecas, e incluso hasta la ciudadanía, se puede comprar.

 

Aunque nos duela aceptarlo, pertenecemos a un país en donde puede subir a la camioneta una persona de edad muy avanzada o una mujer con el niño en brazos y la persona que viene sentada se hace la que esta durmiendo para no dar el asiento y, si alguien le reclama, se levanta pero para darle un golpe y decir una mala palabra.

 

Estamos en un país en el cual el derecho de paso es para el carro y no para el peatón, un país en donde la gente está llena de faltas, pero disfruta criticando a los gobernantes y a los políticos: mientras más les digo rateros a Portillo, Colom, Arzú y Berger, mejor soy yo como persona. A pesar que sólo ayer compré películas y ropa pirata, y además de eso, me consiguieron todas las preguntas del examen, hice chanchullo en los impuestos, no doy factura en el negocio, cobro comisión por obras y si veo un celular mal parqueado me lo “hueveo”, sin el más mínimo remordimiento…

 

Mientras más le digo falso o baboso al Presidente, mejor soy yo como guatemalteco o guatemalteca o como empresario, y eso a pesar de que apenas esta mañana “jodí” a un cliente a través de un chanchullo, “pisé” a mis empleados pues hice marufias para no pagarles el tiempo extra o me hago el loco con las cuotas del IGSS.

 

¡Ya basta!, por favor ¡ya basta!

 

Como materia prima de un país, tenemos cosas buenas, pero nos falta mucho para ser los hombres y mujeres que este país necesita; porque esos defectos, esa sagacidad congénita, esa deshonestidad, esa falta de calidad humana,  nos tiene hundidos, incluso más que las muladas de Portillo, Arzú o Pérez Molina. Eso es lo que nos tiene real y francamente “pisados”. Lo siento mucho, porque aunque el Presidente Pérez Molina y su ocurrente Vicepresidenta Roxy Baldetti renunciaran hoy, el próximo tendrá que seguir trabajando con la misma materia prima defectuosa: “nosotros”.

 

Tenemos que erradicar primero los vicios que tenemos como pueblo, y después, empezar a cambiar nosotros solitos como guatemaltecos. Por eso es que nadie servirá, no sirvió Arzú ni sirvió Portillo ni sirvió Berger ni sirvió Colom ni tampoco van a servir Baldizón, Sinibaldi o Alejos… ¿Qué nos pasa? ¿Será que necesitamos traer a un dictador? ¿Será que necesitamos a un nuevo Ubico, a un Chávez, para que nos haga cumplir la ley por la fuerza o por medio del terror y del miedo?

 

Aquí hace falta otra cosa, algo más inteligente que pinches marchas, linchamientos o bloqueos de campesinos manipulados. En Guatemala se requiere algo más que indios baboseados y ONG´s pendejas levantando pancartas y haciendo declaraciones en los medios. Mientras esa nueva moral no sea parte de nosotros, mientras ese cambio de conciencia no empiece a surgir, seguiremos igualmente condenados, igualmente estancados, igualmente jodidos.

 

Y si hoy la cosa cambiara y tuviéramos otro Presidente, este al llegar al poder, se va a encontrar con los mismos guatemaltecos, con la misma burocracia, con la misma mafia empresarial, con los mismos sindicatos, con las mismas autoridades corruptas. Y tampoco podrá hacer nada.

 

Admiramos la mediocridad mediante un programa de televisión de falsos héroes y francamente somos tolerantes con el fracaso, lloramos con las telenovelas, nos emocionamos con “realitis” estúpidos o con cualquier mulada que la industria televisiva de la disculpa y la estupidez nos presenta.  No nos damos cuenta de que en lugar de buscar nuevos mercados y apoyar al mercado interno, estamos promoviendo la invasión cultural y comercial de la sociedad de consumo.

 

Fíjense como somos los chapines: vendemos petróleo crudo e importamos gasolina cara, tenemos mineras pero nos pagan una miseria e invaden nuestros ríos de cianuro, un ex presidente se declara culpable de corrupción y el pueblo lo aclama, los gobernantes roban descaradamente y no pasa nada.

 

Después de estas líneas, francamente he pensado en buscar al responsable, no para castigarlo sino para ¡exigirle!, ¡sí, exigirle! que mejore su comportamiento, he decidido buscar al responsable de que mi Chapinlandia esté fregada. Y estoy seguro que lo voy a encontrar esta tarde cuando me vea en el espejo, allí estará, no necesito buscarlo en otro lado; y le voy a exigir: luche por cambiar y construir una Guatemala mejor. Y usted amigo lector ¿Qué va a hacer?

 

——————————-rompe texto 1 —————

 

El nuevo Presidente se va a encontrar con los mismos guatemaltecos, con la misma burocracia, con la misma mafia empresarial, con los mismos sindicatos, con las mismas autoridades corruptas, y tampoco podrá hacer nada.

Aunque el Presidente Pérez Molina y su ocurrente Vicepresidenta Roxy Baldetti renunciaran hoy, el próximo tendrá que seguir trabajando con la misma materia prima defectuosa: “nosotros”.

* Enviado por Ricardo Arrivillaga / Autor desconocido adaptación por Redacción C4

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