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PROBLEMAS DE NACIÓN: SALUD Y RESILIENCIA

Es evidente el fracaso en la atención de la pandemia en Guatemala. Los desaciertos son tantos que es imposible tapar el sol con un dedo y querer eludir el problema con sus implicaciones a nivel nacional.

Por: Mauricio Radford

El gobierno actual se ha empecinado en indicar que toda la debacle es resultado de la herencia de décadas desperdiciadas por gobiernos anteriores. Aducen que la inversión en el sector salud ha sido mal utilizada y en poca cuantía. Tienen razón, pero, la diferencia es que, al asumir un mandato presidencial, se supondría que se cuenta con el equipo de personas adecuado para poder, de forma técnica y profesional, abordar lo que se tenga que resolver. No se escatimaron recursos ante la pandemia y se le otorgaron los mismos para que pudiera establecer procesos de solución urgentes. Todo lo anterior fue desaprovechado y el resultado salta a la vista, una desaprobación generalizada con indicadores de aceptación cercanos al veinte por ciento en la figura presidencial.

El sistema de salud, cuyo ente rector es el Ministerio de Salud Pública y Asistencia Social, es quien administra los hospitales nacionales y los centros de salud. Adicionalmente el Instituto Guatemalteco de Seguridad Social – IGSS, atiende a toda persona (cotizante) que se encuentre registrada en su régimen por estar devengando un salario formal en la iniciativa privada o en cualquier dependencia del Estado, no incluye los renglones de personal en la categoría del 029. Esta cobertura incluye a los hijos y conyugues de los cotizantes.

También existen patronatos y entidades privadas no lucrativas que participan en la atención de personas con especialización en enfermedades puntuales de salud, tal el caso de la Unidad de Cirugía Cardiovascular de Guatemala – UNICAR, La Liga Guatemalteca del Corazón, Fundabiem, entre otros. Por último, los hospitales privados quienes atienden a las personas que de forma propia pueden pagar los servicios privados de salud.

La capacidad de resiliencia del país, es decir la resistencia frente a la adversidad y la capacidad de reconstruirse resulta baja por la falta de políticas públicas e instituciones organizadas que de forma sistémica prevean y pueda actuar de forma coordinada ante cualquier situación que pueda presentarse en el futuro.

Evidentemente el país no estaba, ni está preparado para un problema pandémico mundial. Existen varios motivos por falta de:

  • Infraestructura de salud
    • Coordinación interinstitucional ante la adversidad
    • Educación de la población ante fenómenos o situaciones que se salen de control por ser fortuitos.
    • Asignación de fondos de emergencia destinados para resolver situaciones críticas.
    • Sistemas de comunicación débiles con la población, entre otros.

La institucionalización de la Coordinadora Nacional para la Reducción de Desastres – Conred, es incipiente.  Lo que sugiero es establecer como país, el camino a seguir ante los embates de los acontecimientos climáticos, tectónicos y ahora pandémicos.

Hay que decidir si se fortalece al IGSS como lo hizo Costa Rica, en el que el seguro social atiende la salud del país. Si ese fuera el camino podría pagarle el gobierno la deuda de 40 mil millones de quetzales que adeuda para que de una manera organizada, transparente y técnica invierta en la modernización y la ampliación de la cobertura. Un proceso ordenado de transformación hacia una atención única nacional.

Si la estrategia es continuar con el modelo actual, se deberá fortalecer la infraestructura básica de salud, utilizando los recursos tecnológicos para mejorar la eficiencia y eficacia del sistema. Invertir en la prevención con base a los indicares de enfermedades y que, de esa cuenta, con una coordinación interinstitucional se logre resolver dentro de otros, el acceso al agua potable, el saneamiento en los hogares y sus consecuentes drenajes y plantas de tratamiento, la implementación de programas de escuelas y viviendas saludables, la instalación masiva de estufas mejoradas en el área rural del país, entre otros temas relevantes.

Otra alternativa podría ser la descentralización parcial de capacidades y recursos a los gobiernos municipales.

La primera oportunidad de transformación ha sido desperdiciada con las inversiones realizadas a la fecha en la pandemia. Falta ver si con la experiencia vivida se puede percibir un cambio en la actitud poco técnica con la que están administrado al país.

Hay que decidir si se fortalece al IGSS como lo hizo Costa Rica, en el que el seguro social atiende la salud del país. Si ese fuera el camino podría pagarle el gobierno la deuda de 40 mil millones de quetzales que adeuda para que de una manera organizada, transparente y técnica invierta en la modernización y la ampliación de la cobertura reportada a una Comisión Fiscalizadora Independiente

Mauricio Radford, Tiene una Maestría en Gestión Pública y liderazgo y una Maestría en Administración de Empresas, Es Ingeniero en Sistemas – Universidad Francisco Marroquín y actualmente se esta doctorando en Desarrollo Sostenible.

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