PODER CIUDADANO Y POLÍTICA

Entendiendo el concepto: Dentro del libro de Manuel Baldizón, Rompiendo Paradigmas: Los desafíos del futuro, encontré el enunciado de Poder Ciudadano.

Si se consulta el Diccionario de Política, de Norberto Bobbio, la única definición que se encuentra es el de poder, sin apellido alguno. Podríamos afirmar entonces, que al referirnos al poder ciudadano, no estamos hablando estrictamente de política, sino más de sociología política.  Y es que el mismo Baldizón, no adelanta ninguna definición teórica sobre lo que el concibe como el poder de esa naturaleza, sino que prácticamente se refiere al mismo como una política aplicada.

 

De hecho, el autor sostiene que el ejercicio de la democracia, ha sufrido un debilitamiento, debido a que los ciudadanos se han desencantado de la democracia porque la misma, se enarbola reiteradamente cuando estamos frente a campañas electorales y se llama a la gente al ejercicio del voto.

 

Los políticos y los partidos, sostiene Baldizón, han llevado a la ciudadanía a una actitud de “indiferencia”, hacia la política misma. Lo cual, según sus planteamientos, va contra natura, porque los ciudadanos mismos no se percatan de que por el hecho de vivir en sociedad, ya de por sí participan en política, aunque la mayoría de la gente no se percate de esta acción y actitud humana.

 

El libro Rompiendo Paradigmas, señala los temas del desencanto de la ciudadanía en relación a cómo se ha practicado la democracia tradicional, sugiere que la participación ciudadana, el compromiso y la vigilancia de la gente viviendo en sociedad, son  cruciales para el fortalecimiento de la democracia. En otras palabras, no basta con el ejercicio del voto (democracia electoral), sino que la ciudadanía tiene que mantenerse vinculada de forma permanente, al sistema social con el objetivo de construir una verdadera democracia participativa.

 

Uno puede estar de acuerdo con el autor del libro al cual nos estamos refiriendo, debido a que efectivamente, desde el punto de vista global, prácticamente no hay sociedad alguna en el planeta que se precie de tener una democracia perfecta. Este sistema de vida y concepción del orden social establecido, enfrenta más problemas que perfecciones.

 

En los tiempos modernos, se puede sostener que la gente se desencanta con la democracia, pero tampoco esa frustración, la mueve a la búsqueda de una alternativa política distinta; sino que la población demanda que se corrijan los problemas que acusa actualmente este sistema político. Se exige cada día que los políticos honren  sus promesas de campaña, que se combatan las condiciones de exclusión social que afecta a las grandes mayorías. Igualmente, la ciudanía clama porque se erradique la corrupción y la impunidad de todo orden que cometen los políticos contra la ciudadanía, una vez que conquistan el poder del Estado.

 

Reavivar la participación política

 

En palabras de Manuel Baldizón, “Esta situación de exclusión nos debe llevar a plantear alternativos modelos políticos, en especial de ciudadanía incluyente que persiga reavivar la participación política universal de las y los ciudadanos para la ampliación de lo público como el espacio común que garantice el hacer realidad la existencia de una ciudadanía que se articule en torno a valores como la libertad, la igualdad, y la felicidad como la autorrealización de los individuos y una mejor sociedad.”

 

No basta con el ejercicio del voto (democracia electoral), sino que la ciudadanía tiene que mantenerse vinculada de forma permanente, al sistema social con el objetivo de construir una verdadera democracia participativa.

Rompiendo Paradigmas  Pág. 116 /

 

 

 

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