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Pierde-gana o gano-perdiendo, Los outsiders

En la contienda electoral vemos muchas caras recicladas que llevan una larga trayectoria política y electoral. Algunos ya van por su cuarto intento de llegar a la presidencia, en el pelotón de los re-encauchados hay varias figuras que son considerados los “outsiders”, cuya traducción es “forastero”. ¿Por qué se atreven a participar en franca desventaja? ¿Cuál es el negocio detrás de las candidaturas inviables o con poca posibilidad?

Por Alan Mackenzie / Redacción C4

En la larga lista de aspirantes a la presidencia, encontramos candidatos que han estado activos en la carrera electoral desde hace varios años y otros que hasta hace algunos meses o semanas, hicieron pública su decisión de participar.

LOS OUTSIDERS

Esta calificación de “forastero electoral”, se la otorgamos a quienes no han tenido mayor relevancia en proceso electoral y político del país en los últimos 4 años. Son los candidatos que aparecen por arte de magia y que se alimentan de la esperanza de ser los protagonistas de un milagro electoral.

Los outsiders, se dan baños de pureza gritando que:

  1. ¡No soy político!
  2. ¡Somos la nueva política!
  3. ¡En nuestra organización somos gente nueva, un nuevo partido!
  4. ¡Somos empresarios, académicos y gente común!
  5. ¡Queremos el cambio!

La realidad es muy distinta y el pueblo lo sabe. En las listas de diputados, en los binomios presidenciales, en las actas de fundación de los partidos, en los comités departamentales y nacionales, se puede encontrar todo tipo de integrante de la fauna política de los últimos 20 años. Y todavía tienen el descaro de salir diciendo que no aceptan “la vieja política”, cuando ellos mismos y sus allegados son el subproducto de la clase política chapina, lo cual no es necesariamente malo. La política en sí no es mala, son los hombres sin principios los que la corrompen. No hay vieja o nueva política, hay buenos políticos y malos políticos.

Pierde y Gana

La lógica de la participación política debería ser la de entrar para ganar, pero eso no necesariamente es real debido a que muchos participantes saben perfectamente que no tienen los atributos necesarios para vencer en las urnas.

Muchos aspirantes a la presidencia solo están apostando a darse a conocer, a sumar un par de líneas en su “ridículum vitae” y posiblemente a engañar a algunos financistas incautos, que en su afán de quedar bien y tener las puertas abiertas, les dan pisto a todos.

Los partidos que juegan al “PIERDE-GANA”, no tienen organización de tierra (filiales), en todo el país. Es decir, pretenden competir sin representación nacional, no tienen cuadros preparados y la realidad es que buscaron a un “fulanito con dinero” y un ego enorme a quien le venden la idea de ser candidato para que ellos (los fundadores), puedan llegar al Congreso o al Parlacen, salvar la ficha del partido y en el futuro, hacer lo mismo. Es decir, arman partidos como una forma de vida. Ellos le juran a los incautos financistas y candidatos que pueden ganar y hacen cálculos fantásticos de coyunturas imaginarias, pero en realidad los dueños del partido solo quieren el pisto de los candidatos para lograr la penetración de su símbolo y llegar ellos y sus allegados.

Los candidatos saben esto y lo aceptan, pues es más barato ser un candidato “invitado” que hacer un verdadero proyecto, con principios filosóficos o ideológicos, tener programa y picar piedra en el interior, consiguiendo bases.

LOS MILAGREROS

Estos partidos y sus candidatos, parece que basan su estrategia política en los milagros de “Cash Luna y el Señor de Esquipulas”, esperan que los gringos somaten la mesa, que la CICIG descubra un caso fantástico, que el Ministerio Público descubra crímenes y que bajen de sopetón a los que llevan la delantera.

La frase preferida de los OUTSIDERS es: “si Jimmy llegó, nosotros también podemos” y eso es cierto, pero es una actitud muy confiada pues las elecciones no se ganan por casualidad.

Para ganar se necesita: 

1) Reconocimiento de símbolo, 2) Reconocimiento de nombre,

3) Estructura organizacional en todo el país, 4) Recursos económicos, 

5) Mística partidaria.

Para los que no tienen lo anteriormente descrito, lo que se requiere es: a) Un MILAGRO ELECTORAL, revestido de escándalo mediático. b) Un proceso al estilo espectacular del MP y la CICIG. c) Un antejuicio en contra de los principales contendientes. d) La renuncia o no inscripción de los candidatos conocidos.  Mientras los políticos criollos alimentan sus fantasías electorales, los poderes fácticos (nacionales e internacionales), proyectan escenarios a su antojo y conveniencia. En la novela electoral chapina, el guión se escribe en inglés y se aplica según los intereses del Imperio. Los contendientes son actores y los votantes una estadística.

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