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No es lo mismo ser Humorista que Estadista

Con todo respeto, pero por su calidad de ser el más alto dignatario constitucional de  mi país y revisando la historia reciente (aunque no lo crea y no lo quiera aceptar) pero usted, señor presidente, es producto de la resistencia pacífica de las plazas, del clamor popular, del grito de decepción nacido del descontento… de la frustración del pueblo por tantos y tantos años de mentiras, de chantajes, de negocios turbios, de pactos indecentes, de promesas incumplidas, de sueños abortados y muchos… muchos otros intemporales vicios nacidos de la desfachatez, el entreguismo, la improvisación, el clientelismo, el descaro, el robo y la corrupción.

Por: Luis Arce

Usted, señor presidente, es producto de la indignación de su pueblo en contra de la vieja política, descarada y amoral.

Usted, señor presidente, es producto de la esperanza del guatemalteco  por buscar dirigentes preparados, consecuentes y comprometidos con los cambios para mejorar y prosperar como nación.

Usted, señor presidente, llegó al poder, producto del voto de censura, producto del voto de castigo, producto de una coyuntura histórica que fue, si se quiere: “su loteriazo en plena crisis”.

Nadie nace sabiendo, reconózcalo… no estaba preparado para asumir semejante responsabilidad y por eso le digo que no es lo mismo “ser Humorista que ser Estadista”.

Primero: tiene que reconocer que el pueblo votó por usted pensando que por su eslogan de “ni corrupto ni ladrón” usted podría abanderar el cambio largamente esperado… lamentablemente NO fue así.

Segundo: rápido, rápido se volvió prepotente, altanero e irresponsable, dejó de ser humilde y olvidó sus deficiencias.

Tercero:  en lugar de buscar asesores y ministros calificados que le ayudaran a comprender los alcances de su alto cargo, se dejó influenciar por los mismos mercaderes, por los mismos miserables que han hecho su botín político a costa del dolor y el sufrimiento del olvidado pueblo que votó y confió en usted.

¿Que resultó de este experimento democrático?  Nada de nada… más de lo mismo: y,  es por eso, no es de extrañar  que el pueblo ha vuelto a salir a las calles, a las plazas con la esperanza de que recapacite y que de respuestas concretas, coherentes y confiables para re-orientar el camino por la senda apropiada.

Sea prudente, moderado y discreto, consulte con gente valiosa, convoque a un gran pacto nacional incluyente, reúnase con la sociedad civil, con los empresarios honestos, con los sectores de opinión independientes, con profesionales comprometidos con el cambio, asuma con hidalguía las riendas del país y entre todos pongamos los firmes cimientos de la Guatemala del futuro.

No es momento de jugar con fuego, está en tiempo antes de que la realidad le supere, antes de que se la vaya de las manos, el país se vuelva ingobernable y tenga que salir con más pena que gloria.

Si ahora no toma las medidas necesarias: “La historia NO lo absolverá” señor presidente .