Mi otro amor

Mi otro amor

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Mi esposa me recomendó salir con otra mujer.  “Tú sabes que la amas”, me dijo un día, tomándome por sorpresa.  “La vida es muy corta, dedícale tiempo”…

(Autor desconocido adaptación de Richard Shaw)

Después de varios años de matrimonio descubrí una nueva manera de mantener viva la chispa del amor. Todo empezó cuando decidí salir con otra mujer, aunque debo reconocer que en realidad, eso fue idea de mi esposa.

Mi esposa y yo estábamos sentados en el sofá viendo una serie en la televisión, cuando de pronto ella me miró fijamente y me dijo: —Sabes que la amas y la vida es muy corta, así que dedícale todo el tiempo que sea necesario. -Pero yo te amo a ti, protesté… -Lo sé, pero también la amas a ella.

La otra mujer a quien mi esposa quería que yo visitara, era mi madre, viuda desde hace años.  Pero por las exigencias de mi trabajo y mis hijos, la visitaba sólo ocasionalmente.

Esa noche la llamé para invitarla a cenar y al cine, “¿qué te ocurre, estás bien?”, me preguntó.

Mi madre es una mujer para quien una llamada tarde en la noche o una invitación sorpresiva, son indicio de malas noticias.

-Creí que sería agradable pasar algún tiempo contigo, le respondí…los dos solitos.  ¿Qué opinas?

Reflexionó sobre ello un momento, “me encantaría”, dijo por fin.

Ese viernes, mientras conducía para recogerla, después de mi trabajo, me encontraba nervioso; era el nerviosismo que antecede a una cita.  Y, por Dios, cuando llegué a su casa vi que ella también estaba muy emocionada.

Me esperaba en la puerta con su viejo abrigo puesto, se había rizado el pelo y usaba el vestido con el que celebró su último aniversario de bodas.  Su rostro sonreía, irradiaba luz como un ángel.  “Les dije a ms amigas que iba a salir con mi hijo y estaban muy emocionadas”, me dijo mientras subía al auto.  “No podrán esperar a mañana para escuchar acerca de nuestra velada”.

Fuimos a un restaurante no muy elegante, pero sí muy acogedor.  Mi madre se aferró a mi brazo con una expresión de orgullo en su rostro, como si fuera la Primera Dama de la Nación.

Cuando nos sentamos, tuve que leerle el menú.  Sus ojos sólo leían ya letras muy grandes.  Cuando iba por la mitad de las entradas, levanté mi vista, mi mamá sentada al otro lado de la mesa, sólo me miraba con atención.  Una sonrisa nostálgica se delineaba en sus labios.  “Yo era la que leía el menú cuando eras pequeño, ¿recuerdas?”

-Entonces es hora de que te relajes y me permitas devolverte el favor, le respondí.

Durante la cena tuvimos una agradable conversación, nada extraordinario, sólo ponernos al día uno con la vida del otro.

Hablamos tanto, que nos perdimos la hora de entrada del cine. “Saldré contigo otra vez, pero sólo si me dejas invitarte”, me dijo mi madre cuando la llevaba de regreso a su casa.  La sentí, la besé, la abracé.

-¿Cómo estuvo tu cita?, preguntó mi mujer cuando llegué aquella noche.  “Muy agradable, gracias.  Mucho más de lo que pensé”, le contesté.

Días más tarde, mi madre murió de un infarto masivo.  Todo fue tan rápido.  No pude hacer nada.  Al poco tiempo, recibí un sobre del restaurante donde habíamos cenado juntos, con una nota que decía: “La cena está pagada por anticipado.  Estaba casi segura de que no podría estar allí, pero igual pagué para dos: para ti y tu esposa. Jamás podrás entender lo que aquella noche significó para mí. ¡Te amo!”.

En ese momento comprendí la importancia de decir a tiempo “TE AMO”, y de darles a nuestros seres queridos el espacio que se merecen.  Nada en la vida será más importante que Dios y tu familia.

Yo no puedo llamar a mi madre hoy, no puedo darle un abrazo, ella vive en mis recuerdos y su ausencia tiene marcada mi vida por eso amigo lector he querido compartir con usted esta historia. Comparta tiempo con su familia y si tus abuelos o padres viven, disfrute de su compañía y dedíqueles el tiempo que se merecen.

«El tiempo nunca vuelve atrás» Si su madre vive…disfrútela, si no vive…recuérdela. Y piense esto: Dios perdona pero el tiempo, nunca.

 

 

María Lucrecia Arrivillaga Orantes, mi primer amor… Hoy vives en mis recuerdos, tu sonrisa me acompaña y tu mano guía mi camino. Guerrera, amiga, cómplice y consuelo… Gracias por todo.

 

Leído en: http://espejos.in/page/reflexiones/id/569/title/MI-ESPOSA-ME-RECOMEND%C3%93-QUE-SALIERA-CON-OTRA-MUJER y adaptado por R. Shaw

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