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Me toca escribirle al presidente y denunciar a sus ex compañeros…

morales

Ya no me queda otra salida que enviarle una carta personal al presidente Alejandro Maldonado, pues no entiendo, ¿cómo es posible que una misma Corte dictamine de manera diferente, en dos casos exactamente iguales? ¿Cómo es posible que la ley funcione al servicio de unos, en contra de otros? ¿Cuánto vale el dictamen de un magistrado?… tal vez él me pueda explicar la lógica de la injusticia.

Por Jorge Lemus

Estimados lectores de C4, hace algunos días fui nuevamente, víctima de un ataque a mi integridad física y económica. Pisotearon mis derechos, de la manera más vil y descarada, arrinconándome en el laberinto burocrático. Grité, acusé, señalé y hasta hice berrinche en la Corte de Constitucionalidad para ser escuchado, sin embargo, la voz de un solo guatemalteco no es suficiente para que la corrupción y el tráfico de influencias terminen.

Les comparto la carta abierta que le envié al señor presidente, Alejandro Maldonado Aguirre, en la cual denuncio el aberrante dictamen de la magistrada Gloria Porres y su camarilla de serviles secuaces.

Señor Presidente:

Respetuosamente le escribo, denunciando a sus excompañeros de la Corte de Constitucionalidad, quienes dictan resoluciones vergonzosas, ignorando jurisprudencia y favoreciendo a círculos de poder.

Los hechos

El 29 de mayo del 2013, en el expediente 711-2013 de apelación de sentencia de amparo, interpuesta por el Juez de Asuntos Municipales de la ciudad, en contra de la resolución dictada por el Juez Décimo de Primera Instancia Civil del departamento de Guatemala, quien otorgó amparo provisional y definitivo a Dennisse Scarlett Castillo Marroquín, propietaria de la “Cafetería Casa San Lucas”, ubicada en el Centro Histórico y que había sido clausurado por disposición del Juez Municipal, y como recordará, usted fue el ponente de la sentencia de apelación, en la cual se negó lo solicitado y, así mismo, usted razonó su participación de la siguiente manera:

“De ahí que los cuestionamientos relativos al incumplimiento del principio de definitivita que aducen, tanto el apelante como el Ministerio Público (y ahora los actuales magistrados de la CC) carezcan de acierto, pues no existe coincidencia entre el aspecto sustantivo que está pendiente de ser resuelto y la denuncia de vulneración de derechos fundamentales de la que se ocupa el amparo”. Luego cita usted, señor presidente, que esa CC se ha pronunciado y dice textualmente que: “en casos precedentes acerca de la condición de firmeza que debe concurrir en una determinación de fondo emitida en sede administrativa”, y hace usted un razonamiento lógico, utilizando la sana crítica, sobre lo mismo, y para concluir, cita además, varios casos en los cuales ha quedado claro, que la interposición del recurso de revocatoria, causa efectos suspensivos.

A mí, desgraciadamente, se me clausuró un negocio en exactas condiciones a las del amparo referido (Ambos locales comerciales quedan a tres cuadras de diferencia), y confiando en la majestad y rectitud de la ley, recurrimos también al amparo, primero al Juzgado Duodécimo de Primera Instancia, acompañando como referencia o jurisprudencia el amparo referido. Por supuesto, el corrupto Juez Urizar, denegó tanto el amparo provisional como el definitivo,  por lo que recurrimos a la apelación 2131-2015 ante la CC, haciendo referencia a la amplia jurisprudencia existente y acompañando así mismo el amparo citado.

De manera inconcebible, abusiva y evidentemente corrupta, los magistrados de la CC, tres de ellos que firmaron el amparo, negaron la protección constitucional, pasándose entre las piernas la jurisprudencia existente y la ponencia que usted hizo, fundamentándose en el trillado principio de definitividad. ¡Qué descaro!, Imagino que usted poco o nada puede hacer al respecto, pero lo hago de su conocimiento públicamente para que  verifique la calidad moral de sus ex compañeros, quienes indudablemente por un billete o tráfico de influencias, emiten esas burdas y asquerosas sentencias que nos mantienen, como país, entre los peores, más incultos y faltos de vergüenza del mundo…

Descaro total

Me hierve la sangre cuando leo que estos pícaros se recetaron onerosos “bonos”, que además de descarados son inmerecidos y sobre todo, incoherentes con la realidad nacional. (Algunos devolvieron el dinero ante la presión social, pero de mala gana).

Mi caso es una falta de respeto. No sólo para mí como afectado, sino para todos los guatemaltecos y en especial hacia usted señor presidente, que redactó la ponencia anterior, que estos cafres ignoraron.

Disculpe señor presidente, pero es que llora sangre el nivel moral de los magistrados que integran la Corte de Constitucionalidad, de la cual gracias a Dios y cuidado de su prestigio, usted ya no es parte.

Reflexión y resignación

Yo entiendo que los tentáculos de la corrupción no se pueden cortar con una marcha en las calles o con el cambio de gobierno, sé que la democracia y la justicia se construyen poco a poco, y por eso me resigno a que esto siga pasando. Pero nunca claudicaré en la lucha por una Guatemala digna y por una aplicación justa de la ley. Hoy fui una víctima más del sistema y con la frente en alto y el corazón lleno de rabia le digo a usted, señor presidente: ¡No voy a rendirme jamás!

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