El discurso que Donald Trump manifestó durante su campaña pondrá en aprietos a muchos gobernantes alrededor del mundo, también en jaque a ciertos grupos que para lograr sus objetivos necesitan subsidios gubernamentales.
Por Romeo Elías Garrido

La primera consecuencia global será el tema de la seguridad, por lo que entiendo que el contribuyente estadounidense se aburrió de financiar la seguridad de terceros Estados, mientras tiene deficiencias en su infraestructura doméstica. El hecho de que otros países se vean obligados a asumir responsabilidades financieras por ser parte de la OTAN, o que Corea del Sur y Japón tengan que asumir mayores responsabilidades para su seguridad, de entrada va a ampliar el gasto militar de muchos países. Lo anterior puede generar dos situaciones: El primer escenario sería una reducción en el gasto de otros rubros, por ejemplo, inversión social. La segunda posible reacción que tengan los países es que incrementen su carga tributaria.
En el tema migratorio, no se prevé un cambio en la política, que hasta el momento ejerció la administración demócrata. Si a los hechos vamos, el presidente Obama, lejos de cumplir con la promesa de amnistía, el personaje en cuestión batió record de deportaciones. Lo que queda claro de Trump es que dijo la verdad que Obama no se atrevió a expresar. El desafío es obvio para los países del sur del río grande. El producto interior bruto no ha crecido a niveles lo suficientemente altos para cubrir la necesidad de empleos. Es evidente que la válvula de escape que ha sido la migración ilegal, cada vez será menos efectiva para amortiguar los problemas estructurales de nuestra economía. Ya no podemos ver a otro lado cuando se trata de mejorar la educación de la población, para que adquiera las habilidades necesarias para una economía del siglo XXI. Debemos darle prioridad a las agendas de competitividad y, a la mejora de nuestra infraestructura económica.
Los tratados comerciales constituyen un desafío muy particular. Lo cierto es que Guatemala forma parte del CAFTA. Me queda una profunda duda, dada la evidente falta de seriedad del gobierno actual, si existe ya un plan de contingencia y si ya se seleccionó al equipo para una re negociación de dicho tratado. No nos olvidemos, Estados Unidos es nuestro principal socio comercial, debe ser una prioridad mantener ese mercado abierto.
En cuanto al mercado energético, el escenario ha cambiado, la energía renovable sólo será la energía del futuro, si es capaz de competir en cuanto a precio con las fuentes tradicionales. La generación eléctrica no será subsidiada. Será un desafío encontrar ya sea filántropos o inversionistas de riesgo con miras al mediano y largo plazo, que sean capaces de financiar la investigación y desarrollo para mejorar la eficiencia de dichas fuentes energéticas.
En fin, veremos a un Estados Unidos menos dispuesto a derrochar recursos militares en conflictos regionales. Con la excepción que el compromiso con la supervivencia del Estado de Israel será renovado. Al mismo tiempo, va a existir una mayor presión por apertura de mercados para bienes y servicios estadounidenses.