Las dádivas del gobierno y la reversa…

El Padre Pedro Opeka  dijo: “A los pobres hay que ayudarlos con trabajo. 

El  asistencialismo sólo genera dependencia”.  El Ministerio de Agricultura, Ganadería y Alimentación, MAGA, ha iniciado de nuevo la entrega de cupones de Q 200 canjeables por productos de primera necesidad.

Por: Romulo Mar / gazeta.gt  

Lo hizo también días antes de las elecciones. Estas acciones despiertan suspicacias, pues muchos tenemos la certeza de que este dinero se puede prestar a manipuleos y a corrupción, como bien pudo sospecharse que se hiciera previo a los comicios. Y no se necesita tener un alto coeficiente intelectual para llegar a esa conclusión, tratándose particularmente de Guatemala.

A mí, el hecho de que el Estado regale dinero o bolsas solidarias, cuyo contenido es frijol, arroz, sal, azúcar, y otros artículos de primera necesidad, como lo han hecho otros gobiernos, entre ellos el de Álvaro Colom, y luego su exesposa, ahora procesada por financiamiento ilícito a su partido político, quien quiso seguir la misma jugada, me parece inconveniente, inapropiado, hasta inaceptable. Diré por qué.

Crear programas de asistencia social de este tipo convierte a un Estado en caritativo, lo cual no es que esté del todo mal, pero el asunto es que no hay soluciones para que el país se suba al carrito del desarrollo. El Estado no es para eso, salvo casos de emergencia o calamidades naturales, los gobiernos deben enfocarse principalmente en crear proyectos y fortalecer aquellos que se orientan a beneficiar a la población en general, más hacia quienes tienen necesidades ingentes. Me refiero a mayor inversión en temas prioritarios, tales como salud, educación, seguridad, agricultura, creación de empleos, carreteras… Por ejemplo, si los ciudadanos tienen trabajo, y con una remuneración justa, se procurarán su propia alimentación digna y el Estado cubrirá sus otras necesidades, derivando todo ello en bienestar para la población en general. No deberíamos nutrir un país de mendigos.

El populismo rampante pone de moda esas prácticas insanas de regalar con el fin principal de ganar afiliaciones para sus partidos. Un proverbio chino dice: «Regala un pescado a un hombre y le darás alimento para un día, enséñale a pescar y lo alimentarás para el resto de su vida». Nada más cierto. Los doscientos quetzalitos que llegan una o dos veces al año, pronto se esfuman, no seamos ilusos. Hay otras salidas para contribuir a la economía de las familias y a hacer que se menee la rueda del progreso, como abaratar las medicinas, equipar a los hospitales y centros de salud, y construir más, lo mismo que contratar suficientes médicos; la desnutrición es una tragedia nacional y el gobierno jamás la declara una emergencia; más empleo, más empleo, abaratar también los libros y las cuotas estudiantiles, los abonos, la canasta básica. Crear casas hogar para la atención de ancianos, personas menesterosas, niños huérfanos…

Ahora, en Chile, hay un descontento social porque el gobierno de Piñera en lugar de abaratar incrementa los precios de los servicios públicos, afectando principalmente a los pobres. Dos de las demandas de la población son la gratuidad en el transporte para los estudiantes y personas de la tercera edad, y debe incluirse a quienes tienen alguna discapacidad. Eso es justicia social que Piñera no quiere atender. Y no me contradigo en esto, porque estas demandas sí son formas de aliviar la bolsa de quienes lo requieren temporalmente, los estudiantes dejarán de recibir el beneficio al momento de empezar a laborar y la atención a los de la tercera edad lo contempla la Constitución de la República.

En el caso del guatemalteco, su situación económica no ha mejorado en muchas décadas, es evidente, basta con asomarse a las periferias de las ciudades y los pueblos lejanos, visitar los hospitales, las escuelas; sabemos de hambrunas, desnutrición crónica. El problema son, entonces, los políticos que no tienen argumentos ni capacidades intelectuales, son inconscientes, nada más se aprovechan del pueblo que vive en penurias, estacionan allí a un porcentaje y mandan de reculado a otra gran cantidad de personas. Con los ojitos tristes vemos a lo lejos buscando migajas de esperanza y regresamos la semilla de la pupila desconsolada a sembrarla en el suelo, ya convencidos de que no germinará.http://gazeta.gt/wp-content/uploads/2017/09/g.png

Romulo Mar es Escritor. Fundador del canal de videos Letras en Directo y del periódico impreso El Revisor. A publicado ocho libros es colaborador de la Revista digital Gazeta.

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