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¿Cómo nos podemos quejar de los continuos abusos de los diputados, de los ministros incompetentes y de los alcaldes corruptos, si cada cuatro años los chapines nos dejamos engañar?

Un muchacho llamado Reynaldo se fue al campo y le compró un burro a un viejo campesino por Q100. El anciano acordó entregarle el animal al día siguiente. Pero al día siguiente el campesino le dijo:


—Lo siento, Reynaldo, pero tengo malas noticias: el burro murió.
—Bueno, dijo Reynaldo, entonces devuélvame mi dinero.
El vendedor replicó:
—No puedo. Ya me lo gasté.

Reynaldo dijo: -Bien. Igual, entrégueme al burro.
— ¿Y para qué? preguntó el anciano, ¿Qué vas a hacer con él?
—Lo voy a rifar -contestó el muchacho.
—Estás loco, ¿cómo vas a rifar un burro muerto?
—Es que no le voy a decir a nadie que está muerto, por supuesto.
Un mes después de este suceso, el campesino encontró nuevamente a Reynaldo y le preguntó:

— ¿Qué pasó con el burro?

Reynaldo respondió:

—Lo rifé, vendí 500 números a dos quetzales cada uno y gané 998 quetzalotes.
— ¿Y nadie se quejó? Preguntó el viejo.


—Solamente el ganador -le dijo Reynaldo-, pero a él le devolví sus 2 quetzalitos.

Reynaldo creció y se hizo político. Hasta llegar a secretario general de su partido. Y De la misma forma usó el dinero de todos. Y ese dinero fue a parar ¡¡¡a sus bolsillos!!! Y todos sabemos de qué forma…

Un hombre, que durante su vida nunca trabajó ni hizo nada productivo, ahora es muy rico porque encontró muchos burros muertos en su camino y los fue rifando a mucha gente ingenua.

Pero lo mejor de esta historia es que el político sigue encontrando más burros muertos.

Muchos son vendedores de burros y quieren su reelección. No tienen vergüenza.

Usted, amigo lector, no puede dejar que le sigan vendiendo burros muertos… esté alerta. Piense en sus hijos y su familia. Medite su voto.

No se pueden obtener resultados diferentes haciendo lo mismo, y eso se nos presenta en cada elección. El 2019 tenemos la oportunidad de renovar el Congreso y las alcaldías, hagámoslo bien, meditemos nuestro voto.

Antes de votar debemos analizar la capacidad, formación académica y reputación de cada candidato. Lo dejo con esta reflexión: “Un pueblo que vota por corruptos no es víctima… sino cómplice”. (Recuperado de: https://almanaqueept.org/el-burro-muerto/ adaptación de C4)



Usted que cada cuatro años, discute con sus amigos, defiende a candidatos que no conoce y se convierte en fanático de la política, ¿ya se preguntó si no está comprando números de la rifa para ganarse un burro muerto?