En medios de comunicación escrita del ámbito internacional, se dice que las organizaciones criminales de Guatemala son de las más peligrosas y sofisticadas de Centroamérica.  Varias de éstas han estado operando por décadas.

Por: Ricardo Guzmán

En el crimen organizado tienen participación todo tipo de gente, inclusive, antiguos miembros del Ejército, de agencias de inteligencia y lo que es peor, miembros activos de la Policía Nacional Civil.  Sus actividades ilícitas van desde el cultivo de marihuana y amapola, tráfico de personas, secuestro, extorsión, lavado de dinero, contrabando de armas, así como transportar drogas ilegales hacia México y Estados Unidos.  Trabajan con grupos de Colombia, México y otros países centroamericanos. Generalmente, se coordinan con grupos de mexicanos, colombianos y otros países centroamericanos. Tienen la capacidad de expandirse y liderar grupos criminales de Centroamérica.

Los niveles de violencia son sorprendentes, su escalada afecta a muchas familias de los diferentes estratos sociales, personas resultan heridas diariamente por balas o por esquirlas de granadas de fragmentación.  Hay crimen por doquier, las autoridades lo clasifican como crimen organizado y lo que se denomina delincuencia común.  La población está asediada por las maras, cuyas amenazas circulan hasta por las redes sociales.

En ese descontrolado ascenso de violencia, no todos los hechos son atribuidos a estructuras criminales; hay ciudadanos comunes que comentan que algunas personas pueden aprovechar la coyuntura y con ello salir de sus enemigos, o su competencia.  Ya es famoso el dicho de que “en río revuelto, ganancia de pescadores”.  Todas las agencias de inteligencia deberían realizar un trabajo coordinado y minucioso para demostrar su capacidad para enfrentar a esos grupos criminales que, al parecer, cada día crecen más.

El ministro de gobernación y el Ministerio Público parece que se conforman con encarcelar mareros, semanalmente se conoce de operativos en los que se persigue a las diferentes organizaciones delincuenciales, pero para muchos, tomando en cuenta el alto número de hechos violentos en Guatemala, eso es como ir de pesca a un lago o un río donde abundan los peces, pues para el lado que se tire el anzuelo o la atarraya, siempre atraparán a esos animales acuáticos, atrapar peces gordos o grandes ya es otra cosa.

Gobernación o el MP deberían de infiltrar gente para que, con gastos pagados, puedan vivir en las colonias,  áreas residenciales y/o marginales y con ello obtener datos concretos de los cabecillas u organizadores de estas bandas que tienen en zozobra al país, una vez se tenga esa información confiable, proceder con los operativos.  Eso es apenas una idea, pero pueden implementarse otras y quizá con mejores resultados, pero seguir llenando las cárceles con subalternos y con los jefes u organizadores de criminales fuera, es un contrasentido.

Ricardo Guzmán,

Es analista en temas de seguridad y comunicación

rguzman31158@gmail.com