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Guatemala y las dos Chinas

La relación diplomática de Guatemala con la República de China (Taiwán) se mantiene. Esto se debe al soporte que recibió durante el enfrentamiento armado interno.

Por Marco Vinicio Mejía / gazeta.gt

El autoritarismo se estableció en Taiwán durante 38 años, hasta que en 1987 fue levantada la denominada Ley Marcial. La relevancia militar en Guatemala y el conflicto que duró más de 36 años fue evidente y, si bien se matizó en 1986, cuando asumió un gobierno civil, continúa la hegemonía de la concepción de seguridad nacional sobre la seguridad civil. En esos años ocurrieron las relaciones bilaterales no tan claras y el enfrentamiento entre el bloque Occidental (occidental-capitalista), liderado por Estados Unidos y el bloque del Este (oriental-comunista), liderado por la Unión Soviética. Ahora, en el plano internacional, las condiciones del intercambio variaron sustancialmente.

Si bien Taiwán suscribió en 1945 la Carta de las Naciones Unidas como único representante de China, durante la XXIV Asamblea General de la Organización de Naciones Unidas, en octubre de 1971, la isla fue expulsada por una iniciativa de Albania que propuso el ingreso y un puesto permanente de China continental en el Consejo de Seguridad. Desde hace 74 años, la ONU ha desconocido la capacidad representativa de la China nacionalista.

En 1991 se planteó un plan para reestructurar el Gobierno y se introdujo un programa a largo plazo, compuesto de tres fases, para iniciar la reunificación con la China continental. En abril de 1993, representantes de los gobiernos de Taiwán y China se reunieron en Singapur, donde comenzaron a discutir los temas vinculados con las relaciones entre ambos territorios. Se estableció un cronograma para los posteriores encuentros entre los dos gobiernos. La reunión de Singapur fue el primer contacto a alto nivel desde 1949 entre la República Popular y Taiwán.

En octubre de 1998, en Shanghái, se efectuó un segundo encuentro entre representantes de «ambas Chinas». En ese entonces, los miembros de la delegación de China continental propusieron que Taiwán adoptara un modelo similar al de Hong Kong ¾un país con dos sistemas¾, aunque con un mayor nivel de autonomía.

Las relaciones entre Guatemala y Taiwán se dieron en ese marco y se institucionalizaron en la década de los años setenta, durante el período en el que en el país se intensificaba el conflicto interno. En estos años, Guatemala requirió el apoyo de otros países para combatir la lucha insurgente y lo obtuvo de Taiwán, Israel, Chile, Sudáfrica y Argentina. Nuestro país recibió armas y apoyo informático o inteligencia militar. De Taiwán consiguió asesoramiento político-ideológico para enfrentar el «comunismo» y la obtención de una relación en términos de cooperación de largo plazo, que sería el inicio de una larga relación que aún permanece.

Guatemala reconoce como país soberano a la República de China y que los dos lados del estrecho de Taiwán son independientes mutuamente. Los sucesivos gobiernos guatemaltecos apoyaron la fórmula de «un país, dos sistemas», al argumentar que el futuro de Taiwán lo deciden sus habitantes. El Comité Permanente del Congreso Nacional del Pueblo (CNP) de China continental adoptó el proyecto de ley antisecesión en diciembre de 2004, aprobado en la sesión plenaria del CNP.

El 10 de marzo de 2019 se conmemoró el 60 aniversario del levantamiento popular contra la ocupación china del Tíbet histórico. Durante seis décadas, el gobierno de Pekín ha adoptado una postura imperialista en relación con Tíbet, Taiwán, Mongolia Interior y el Turkestán Oriental. Los derechos independentistas de esos pueblos son apoyados por quienes no distinguen nacionalidades, etnias, credos o ideologías, sino que están unidos por causas justas que han sido relegadas a un segundo plano por las potencias occidentales y las presiones de todo tipo de las autoridades represivas de la República Popular China.

El gobierno de Pekín, al regirse por el internacionalismo proletario, contradice la afirmación marxista de que el imperialismo es la fase última del capitalismo. Al Tíbet lo convirtieron en un gigantesco campo de concentración y explotación, mientras que a Taiwán lo consideran un patio insurrecto en el que no cuenta la opinión de sus ciudadanos.

La sublevación tibetana de 1959 tuvo una réplica en las revueltas de 1989, iniciadas meses antes de las matanzas de Tiananmen. En una serie de manifestaciones lideradas por estudiantes en la República Popular de China, en donde intelectuales y trabajadores coincidieron en que el Gobierno era demasiado represivo y corrupto, siendo, además, las reformas económicas, el basamento de la inflación y la causa del desempleo, que deterioran la forma de vida.http://gazeta.gt/wp-content/uploads/2017/09/g.png

Las relaciones entre Guatemala y Taiwán se dieron en ese marco y se institucionalizaron en la década de los años setenta, durante el período en el que en el país se intensificaba el conflicto interno.

Marco Vinicio Mejia es profesor universitario en doctorados y maestrías; amante de la filosofía, aspirante a jurista; sobreviviente del grupo literario “La Rial” academia. Autor de varios libros de historia, derecho y filosofía Email: tzolkin1984@gmail.com

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