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El dilema de los piercings y tatuajes de sus hijos adolescentes

La principal causa de tatuarse es para sentirse diferentes a los otros adolescentes y, para ello, se tatúan, se convierten en seres únicos externamente pero hay motivaciones mas profundas…

Por María Dolors Mas 

Tatuarse es un acto de afirmación o de rebeldía: Un motivo es la rebeldía, especialmente, contra los padres, pero también contra la familia o la sociedad. Si nuestro hijo adolescente se tatúa o se hace un piercing sin nuestro consentimiento, debería pensar, sobre todo, en el ejemplo que está dando a sus hermanos menores con el posible efecto dominó, más –esencialmente- una enorme falta de comunicación con los padres.

 

Expresión de la pertenencia a un grupo: En algunas ocasiones indican la pertenencia del adolescente a alguna banda o tribu urbana ya que – en el caso de los tatuajes – al ser perennes, indican la continuidad de por vida en dicha banda, tribu o mara. Puede ocurrir que, una misma tribu, establezca un determinado tatuaje – como si fuera un mensaje secreto – que, a su vez, es interpretado como una provocación por una tribu contraria.

 

Verse más atractivos: La Sociedad de Investigación y Consumo de Núremberg hizo un estudio en 2007, según el cual un tercio de los adolescentes de menos de 20 años creen que los piercings y, especialmente, los tatuajes, les embellecen. Piensa que una cosa es lo que te pueda parecer y otra muy distinta la que le pueda parecer a más del 50% de los hijos.

 

Los adolescentes también definen su identidad a través de la moda y eso es lo que hace que vayan vestidos, más o menos, siguiendo los dictados de una misma tendencia o que lleven el tipo de peinado “a la última” pero, también, que escuchen “su” música, lean “sus” revistas y, por tanto, se hagan su piercing o su tatuaje, simplemente como parte del ritual de esta moda que les engulle como una ola.

 

¿Puede ir aumentando cómo si fuera una adicción?: En principio, el “culto” a la imagen y a los complementos decorativos en la piel, es controlado por los adolescentes pero, obviamente, en algunos casos, sí puede derivar a una práctica de tipo adictiva ya que el sujeto no es capaz de “parar”. Entonces, estamos hablando, en el fondo, de un conflicto con la propia identidad. No sé quién soy, mi yo verdadero, me busco y en esa búsqueda, creo que si cambio mi imagen – múltiples veces- me encontraré a mí mismo. Sin embargo, llegados a ese punto, probablemente estamos hablando de trastornos de personalidad, especialmente, de tipo obsesivo- compulsivo más trastornos de ansiedad o depresivos, entre otros.

 

¿Se produce alguna reacción a nivel cerebral? Existe una estructura cerebral denominada sistema meso límbico, una de cuyas funciones es otorgar recompensas a los sujetos en forma de sensación de placer ya que segrega varias hormonas como la dopamina. Por tanto, en el adolescente que se hace modificaciones corporales, activan dicho sistema, con lo cual – al sentir placer – aumentan las posibilidades de que las repitan, bien porque el adolescente se siente así, más interesante y atractivo.

 

¿Se los ponen adolescentes con algunos rasgos de personalidad típicos? : Existen varias investigaciones relacionadas con este aspecto; así, Kappeler, en el 2006, comparó la personalidad de 350 adolescentes con algún tipo de piercing o tatuaje. Según este investigador, los jóvenes tatuados tienden a la búsqueda de sensaciones extremas y potencialmente peligrosas como drogas. En otro estudio procedente de la Universidad de Harvard, se demostró que los jóvenes que llevan alfileres y tatuajes consumen estupefacientes el triple que los adolescentes, de su misma edad, pero sin dicha decoración corporal.

Así mismo, otro estudio del Instituto de Medicina Social de Lausana, encuestó a 7,500 jóvenes de entre 15- 20 años, concluyendo que: entre aquellos que llevaban piercings, se fumaba el doble de cannabis, tabaco y alcohol que el resto de población.

Por otra parte, entre los jóvenes con cualquier tipo de modificación corporal, la mayoría procedían de un hogar con padres separados o divorciados.

Todos estos resultados fueron confirmados posteriormente, por la Universidad de Columbia, pero con una muestra de sólo 280 de sus estudiantes que llevaban algún tipo de modificación corporal. Entre sus conclusiones, añadieron que la autoestima de dichos jóvenes solía ser baja y que, sin embargo, tenían una apertura a la experiencia mayor.

 

Dialogar sinceramente. –Es muy importante que le den a su hijo/a la oportunidad de explicar exactamente lo que quiere y cómo lo quiere y que, a su vez, le puedan explicar tanto los riesgos como los inconvenientes.

Si decides que tu hijo no se haga un piercing o tatuaje, de momento, pacta. El adolescente no va a comprender porque te niegas “después de tanta charla”, sino le das unas razones plausibles, coherentes, en positivo. De lo contrario, lo va a entender como un menosprecio a sus deseos y, por ende, a sí mismo y, es más que posible, que tengas a tu hijo con un piercing/tatuaje con o sin tu consentimiento. Por tanto, mejor reflexionar juntos sobre las causas para hacerse la modificación corporal, que pueden ser desde cualquiera de las anteriormente mencionadas,  hasta imitar a alguien, no sentirse menos que ese alguien o, sencillamente, quedar bien con su grupo.

 

Hablar de las diferencias existentes entre “mi imagen real” y “la imagen que quiero proyectar” y de los posibles, o no, desajustes entre ambas; del usar el piercing o el tatuaje para “marcar mi personalidad”, porque eso es un error, la personalidad es una cuestión interna, no la llevamos expuesta.

 

Explícale los inconvenientesen el futuro: Cuando tus hijos adolescentes, se conviertan en jóvenes a la búsqueda de su primer trabajo, llevar un piercing y, especialmente, un tatuaje, puede significar un problema para muchas empresas.De hecho, un estudio realizado por la Universidad de Milwaukee demostró que aquellos candidatos que aparecían con piercings en las cejas eran menos elegidos que el resto por parte de la empresa y a igualdad de currículo.

Si hay algo obvio, es que tanto los piercings como los tatuajes son formas de decoración corporal, que no hacen ni mejores ni peores a las personas que lo llevan, que aunque existan estudios que señalen una mayor tendencia al consumo de estupefacientes, eso no significa que todos sean drogadictos. Sin embargo, numerosas empresas encuentran incompatible el tener entre su planilla a personas con decoración corporal, puesto que consideran que no dan la “imagen de marca”. Una posible solución sería decorarse en zonas del cuerpo no expuestas a ser vistas, es la única forma de que, dentro de unos años, tus hijos no se arrepientan de no haberte hecho caso. Piensa que, en el fondo, tu hijo/a está tan desconcertado como tú, se halla en “una tierra de nadie” entre niño y adulto, entre las normas y límites que les imponéis y el placer que siente al saltárselas debido a su espíritu rebelde.

…………………….en recuadro como rompe texto ————————

¿Qué hago si mi hijo me dice que quiere hacerse un piercing y/o un tatuaje?

 

Prohibido prohibir. Cuando a un adolescente se le prohíbe algo, se le está abriendo la puerta de los deseos más inconscientes; quizás sólo quería saber su opinión, pero al usar una prohibición, le abre los ojos hacia algo que le parece mucho más atractivo que antes de contarlo. Por tanto, evitar el conflicto es muy importante pero igual de importante

 

  • No le diga “y no te lo vas a hacer porque a mí no me gusta“.Piense que él es otro individuo, diferente de usted, y que muchas veces, se hace como una afirmación de la identidad, le estás armando de razones para hacérselo por su cuenta. Dile mejor “ami no me gustaría que te lo hicieras, pero te respeto”.

 

  • No le diga “No te lo dejo hacer porque esta moda no va contigo”Es el mismo caso anterior, sólo que otra de las razones por las que se lo hacen es, precisamente, para “ir a la moda”. Dile mejor pues, fíjate, que yo te hacía más de otro estilo, pero ya veo que no entiendo de moda, aunque estas son pasajeras, ¿qué harás entonces?”
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