Editorial Por Richard Shaw: Un reto que da miedo

La crisis económica y política de nuestro país, tendrá arrodillado al próximo presidente. La sociedad ha despertado, las redes sociales son cada día más crueles y la gente perdió el miedo a gritar y a señalar. Con un escenario tan adverso, ¿será posible enderazar el curso?

Por Richard Shaw

No importa quién ganó la primera vuelta, tampoco importa quién gane la segunda, la realidad  y el reto, van a ser los mismos para quien herede el descalabrado gobierno de Guatemala. ¿Cómo gobernar con un estado en crisis? ¿Cómo enfrentar el ineficiente aparato burocrático y su provervial resistencia pasiva?

Pensar que Guiammattei es un luchador  de la derecha progresista y que tiene la respuesta para todo, es vivir en la más cruda ignorancia. Creer que  Sandra Torres, por tener una gran organización, una bancada grande en el Congreso y experiencia en la administracion pública,  va a solucionar todo, es falso.

Se requiere más que capacidad académica y experiencia para reconstruir la economía y la sociedad.

Ningún candidato tiene una  varita mágica

Nuestra linda Guatemala camina al borde del colapso y aunque los candidatos afirmen tener la fórmula del éxito total, la realidad es que estamos frente a un Estado “casi fallido” y para esta realidad, no hay milagros.

La corrupción tiene de rodillas a las instituciones del gobierno, todo camina aceitado por la grasa que produce el tráfico de influencias y los intereses políticos y económicos.

Los fiscalizadores  nacionales y extranjeros funcionan en base a una doble agenda, moviéndose inpunemente en las arenas de la doble moral.

La justicia selectiva es una herramienta de distracción, los medios de comunicación son la caja de resoncia que voluntaria o involuntariamente, proporcionan el placebo social a un pueblo acorralado, que es víctima de los intereses coorporativos internacionales y nacionales y que también es victimario de su propia sociedad, aceptando sin cuestionar, las falsedades que candidatos y medios difunden sin piedad.

La auditoría social será un puñal en el cuello del nuevo presidente

El despertar de la indignación ciudadana es un fenómeno innegable, los guatemaltecos perdieron el miedo a gritar y señalar y aunque los políticos tengan un cuero de lagarto que los hace inmunes a la crítica… la implacable censura y el castigo electoral, son mounstruos que ya no se pueden ignorar. Cada día crece el poder ciudadano y esto se va a traducir en leyes, en cambios a las reglas de juego y, poco a poco, la democracia que hoy esta tuerta y secuestrada, cambiará y se combertirá en un sistema funcional que le permitirá al ciudadano elegir al mejor representante en lugar de sólo votar.

El poder no es un dulcito

En nuestro sistema politico, ejercer el poder no es un dulcito, la corrupción que se pasea en las instituciones políticas, amarra las manos de los futuros funcionarios electos. Los compromisos  y deudas de campaña marcan el destino de una gestión politica, los ideales se cambian por intereses y los sueños, por cheques al portador.

Un cambio de la Ley Electoral es necesaria, pero…

Desde esta columna, he fustigado a los políticos invitándolos a realizar una verdadera reforma a La ley Electoral y de Partidos Políticos, que devolvería el respeto y la dignidad, que tan burdamente han perdido. Empezando por democratizar la participación de los aspirantes, eliminando los nefastos listados y reintentando la creación de sub distritos electorales.

Tengo la plena convicción de que una nueva  Ley Electoral es el inicio de una refundación del Estado. No apoyo una ley hecha a la carrera, bajo la presión de grupos minoritarios que  responden a intereses electorales y económicos, no apoyo una ley clasista que en su afán de quedar bien con todos, pierda la visión de la meritocracia y se convierta en una especie de fórmula para dividir a la sociedad. El género o la etnia no son superiores a la capacidad y mucho menos, a la voluntad del pueblo.

Muchas propuestas y pocas opciones reales

En la papeleta electoral se presentaron muchas opciones pero con muy  escasas oportunidades de llegar a un número significativo de votos.

Hoy vemos a Sandra Torres y a Alejandro Guiammttei disputando la segunda ronda electoral y al final de este escabroso proceso, uno será electo presidente. Cuando llegue, luego de que pase la euforia de la victoria, cuando esté a solas,  caminando por los corredores de Casa Presidencial y se dé cuenta de que ha recibido una braza calcinante en lugar de un caramelo, sentirá “la amargura del poder”, no es lo mismo ver los toros desde la barrera, que tenerlos enfrente.

Los poderes fácticos, la presión internacional, la justicia selectiva, la opinión pública manipulada y la burocracia corrupta,  pueden hundir las buenas intenciones de cualquier gobernante.

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