home Actualidad, Cultura, Editorial, nuevo tema, Opinion, Politica Richard Shaw: Mi mamá, mis tías, mi hermano vs. La Embajada de los USA y la CICIG

Richard Shaw: Mi mamá, mis tías, mi hermano vs. La Embajada de los USA y la CICIG

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En los primeros años de mi vida, mi madre, doña Lucrecia Arrivillaga, mis ti@s y mi hermano Sidney, frecuentemente señalaron mis errores, corrigieron mis fallas, castigaron las travesuras y me aconsejaron. La actitud normal en una familia que se quiere y que busca lo mejor para cada uno de sus integrantes.

Aunque muchas veces me enojé y me sentí frustrado, invadido y abusado, jamás dudé de la buena intención de mi familia. En ellos, la preocupación era sincera y los consejos se daban con el corazón en la mano.

Hoy, cuando regreso al mundo de mis recuerdos, surge en mí un profundo sentido de agradecimiento, pues cada regaño, cada cinchazo, cada coscorrón, cada corrección y cada consejo, formaron mi carácter y destino.

¿Shutes o amigos?

La diferencia entre corregir, castigar y aconsejar a un hijo, sobrino o hermano y meterse de shute (metiche), en la vida del vecino, radica en la autoridad que da el parentesco y la ley.

Muchos nos quejamos por que la CICIG y la Embajada de los EEUU prácticamente llevan de la mano los destinos de Guatemala, a muchos nos duele ver cómo se vulnera nuestra soberanía y se mangonea, manipula y humilla a nuestras autoridades, pero cuando pienso que fuimos nosotros, los guatemaltecos, los que le dimos vida y autoridad a esta relación “incómoda” pero necesaria… pues me entra una especie de cólera mezclada con resignación.

Certeza en los intereses

Cuando tenemos claros los sentimientos de un amigo, cuando conocemos con certeza sus intereses y corazón, aceptamos con paciencia y humildad sus consejos y correcciones, pero cuando la sombra de la duda empaña la relación, cuando la historia nos ha demostrado que la amistad está muy por debajo de los intereses, hasta los consejos más sabios son puestos en duda.

Los dueños de la verdad

Recuerdo que cuando yo estaba inconforme con alguna decisión tomada por mi madre, yo argumentaba, pataleaba y hasta hacia algún tipo de berrinche. Las discusiones y argumentos a veces se encontraban con la frase final de: “eso es así porque lo dijo yo ¡y punto!, la mamá soy yo y aquí se hace lo que yo digo. Si tanto querés hacer lo que te da la gana, andate a vivir solo”, el peligro implícito en la afirmación, doblegaba todo argumento racional o justo.

Mi abuelo decía que: “el que paga manda, el que manda ordena y el que ordena no suplica” y aconsejaba nunca prestar pisto (dinero), advirtiendo que el que te presta, te posee y doblega.

Cuando la autoridad se impone por miedo, necesidad, deuda o amenaza, la rebeldía siempre va a estar presente y junto a ella estará la resistencia pasiva.

Los países “amigos” y la ONU, han intervenido en los asuntos internos de Guatemala siempre, y debajo de su pretexto de buena fe se ha escondido la maleta de intereses económicos y políticos que guarda cada gobierno “amigo”. Los gobernantes chapines de turno han aceptado recibir con una mano y cerrar los ojos frente a los intereses de los donantes, hipotecando la dignidad nacional.

En la política no hay amigos, sólo intereses…

Para poder sacar provecho de esta invasión solapada a nuestra soberanía, debemos aprovechar los recursos, experiencia y discurso  democrático de la ONU y sus patrocinadores, debemos ser más papistas que el papa, es decir, si ellos quieren una justicia selectiva, nosotros vamos a remontar el argumento exigiendo una justicia total, si ellos predican transparencia, vamos a llevar este argumento hasta las puertas de sus ONG´s, hasta las más altas instancia de sus organismos internacionales, exigiendo que ventilen cómo, cuándo, por qué, para qué y con quién usan los recursos invertidos en su lucha por la estabilidad y la paz global.

TzunTzu y Japón

En el libro “El arte de la guerra” escrito por el estratega TzunTzu, se aconseja usar la fuerza del oponente para fortalecerse y un ejemplo de esto es Japón, que después de ser derrotado por los Estados Unidos, supo aprovechar cada oportunidad, al punto de convertirse en una super potencia.

A los gringos “supuestamente” les interesa que Guatemala prospere, que el país tenga desarrollo, que se detengan las migraciones, que la casa esté ordenada y sin corrupción. Para los “países amigos” deben presionar a sus operadores (CICIG, ONG´s y medios de comunicación aliados), para exigir que se aplique la ley sin dejar feudos políticos o clicas empresariales impunes.

Los guatemaltecos necesitamos creer en el proceso democrático, es urgente recuperar la credibilidad de las instituciones, es imprescindible crecer como nación y esto sólo va a suceder en un sistema sano y transparente en donde todos participemos sin dudar de la mano que nos quiere ayudar.

Mi abuelo decía que: “el que paga manda, el que manda ordena y el que ordena no suplica” y aconsejaba nunca prestar pisto (dinero), advirtiendo que el que te presta, te posee y doblega.

 

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