¿Dónde está la austeridad?

Derroche

¡Qué derroche!

¿Dónde está la austeridad?

El presidente Pérez molina gana al mes Q 141,000 / Roxana Baldetti Q 136,000/ Presidente de la Corte de Constitucionalidad Q 87,0000 / Contralor General Q 70,000 / El alcalde Chinautla Q70,000/ La fiscal General 47,000 Mas gastos de representación, vehículos, gasolina, guardaespaldas.

 Por. Brenda Sanchinelli Izeppi

Si el presidente habla de una crisis financiera del Estado, entonces se esperaría un régimen de austeridad, empezando por él mismo. Don Otto dijo que, como el feriado del 1 cayó  sábado, entonces daría el viernes y así “tener puente”. ¡Qué alegre, gracias, presidente! Acaso no sabe que cada día que no se labora, la economía de nuestro país se estanca más. A él solo le importa dar circo al pueblo, para mantenerlo distraído y calladito, para que nadie manifieste en contra de  la terrible corrupción de este gobierno. Dicen que no hay fondos, pero sí  hay para su escolta, dos motoristas abriendo paso a la “larga caravana”, seguidas de al menos siete lujosos vehículos y unos tres autopatrullas, dando un  show total, considero que ni el presidente Obama, siendo el mandatario del país más poderoso del mundo, se da tanto paquete, como el señor Pérez.

 

Duele ver ese derroche de recursos, que no solo implica vehículos, sino gasolina, sueldos de los guaruras, radios, teléfonos, etcétera. Este solo es un pequeño ejemplo, de cómo se la gastan en este gobierno.

Y vaya si no hay corrupción, por allí anda el antipático e inepto exministro de Salud, Jorge Villavicencio, anunciando que pedirá apoyo a la Cicig, para que determine quiénes están involucrados en el caso que lo sindica de suscribir convenios millonarios, los que serían destinados para la prestación de servicios de salud que no se dieron. ¿Por qué no habló  y denunció  antes? Claro, no podía porque estaba gozando de las mieles del poder y de los beneficios que tienen todos los funcionarios públicos en este país. Quien llega al Gobierno encuentra un arca abierta, para hacer lo que quiera, sin que nadie lo fiscalice.

Los diputados no se quedan atrás, llegan al colmo de decir que no irán a trabajar porque está lloviendo. En ese recinto se habla de sobornos, chantajes y alianzas que apestan, desvíos millonarios, corre dinero por debajo de la mesa y sobre la cama, es toda una orgía política. Llegan dos o tres veces a la semana, se toman unas largas vacaciones, y aprueban leyes  a la conveniencia de grupos fácticos. A fin de mes, reciben su jugoso cheque.

No muy lejos de allí, se encuentran los recién electos magistrados del TSE, quienes se recetaron esta semana un bono en gastos de representación de al menos Q15 mil.

Y así podría continuar con toda la fauna  que conforma este gobierno,  que es,  sin duda, la peor administración que hemos tenido, y conste que lo que nos espera en las próximas elecciones  podría ser peor aún, porque hasta hoy no se ve ningún estadista con liderazgo, capacidad y, sobre todo, honradez.

Pero más que los politiqueros, los que debemos cambiar somos los ciudadanos, que en teoría ostentamos el poder. Lo que hacen aquí estos payasos podría hacerlo cualquier niño de 12 años, con la ventaja que sería honesto.

Lo que más duele en estas circunstancias es saber que mientras la gente muere por la inseguridad y hambre, la panza de estos politiqueros crece a sus anchas por los licores y banquetes exquisitos que degustan sin límites. No se puede continuar así, politiqueros corruptos a la cárcel, punto.

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