Me asombra el nivel de análisis de los comentaristas políticos, no encuentro otra forma de llamarles porque se asemejan a esos que comentan los partidos de futbol y que se pasan horas debatiendo sobre si el jugador debió darle la patada a la pelota con el pie izquierdo o con el derecho.

Por: Roxana Ávila

Los comentaristas políticos animan al público para que pidan la renuncia de todos los diputados y del presidente, incluso festejan la renuncia de algunos ministros. Ustedes se han preguntado, ¿Qué pasaría si esto en verdad sucediera?

Dicen que no importa que se nombre a los diputados suplentes y que no importa si son igual de corruptos, ineficientes e ignorantes que los otros. Saben bien que si el Presidente renuncia subirá el vicepresidente, a quien señalan de delitos aún más graves pero dicen que eso no importa.

Veamos qué pasaría si hiciéramos lo mismo en un partido de futbol. Los 90 minutos de partido representan el periodo presidencial. Cada entrenador tiene su equipo y los árbitros regulan las acciones de todos, sacan tarjeta roja y así expulsan a los jugadores o les dan sanciones tal como hacen los jueces de las cortes.

¿Qué creen que pasaría si a medio partido el entrenador renuncia, los árbitros le sacan tarjeta roja a todo el equipo y los jugadores de la banca toman el puesto de los titulares?

¿Qué pasaría si los árbitros de línea renuncian y no hay quien marque las faltas?

Seguramente el resultado sería la paralización del partido y una vez finalizado el espectáculo, el público presente volvería a su casa frustrado porque ningún equipo salió ganando.

Tal vez en el futuro podrían repetir el partido con otro entrenador y otros jugadores pero, para entonces, los comentaristas que pidieron la renuncia de todos los actores se quedarían sin trabajo, o bien, continuarían debatiendo inútilmente sobre lo que otros hicieron mal. Es seguro que nunca aceptarán que se equivocaron al pedir la renuncia de todos sin plantear soluciones.

Señores comentaristas políticos, la solución no es la renuncia de todo el equipo sino la sanción de las faltas. Es decir, iniciar procesos de antejuicio en contra de aquellos diputados contra quienes se tengan pruebas fehacientes de actos delictivos y luego el nombramiento de los suplentes.

En tanto, debemos presionar -por todos los medios posibles- para que aprueben la Ley Electoral y de Partidos Políticos para que el próximo campeonato se juegue con reglas más claras y así los ciudadanos tengamos las mismas oportunidades de participar. Yo insisto, hagamos denuncias y no pidamos renuncias.

Señores comentaristas políticos, la solución no es la renuncia de todo el equipo sino la sanción de las faltas.