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Por Richard Shaw

Las plagas del gobierno de Jorge Serrano están vivas, la Guayaba continúa con dueño y sus gusanos empresariales, ahora con narco mutaciones, tienen secuestrado al Estado. El Presidente Otto Pérez camina por un sendero lleno de espinas, que él mismo afiló, y su triste desempeño enfrenta las mismas presiones que su antecesor.

 

Establecer una línea de similitud entre el gobierno de Jorge Serrano Elías y el de Otto Pérez Molina es fácil, pues ambos son víctimas de un sistema corrupto de tráfico de influencias, impunidad y crimen organizado.

 

CORRUPCIÓN EN EL CONGRESO DE AYER Y DE HOY

 

En la histórica proclama de “autogolpe”, en mayo de 1993, Jorge Serrano declaró, en cadena nacional: “Durante dos años y medio he estado sometido al chantaje político, por parte de algunos miembros del Congreso de la República; un chantaje que hace imposible gobernar en beneficio del pueblo…” Si escucháramos estas palabras hoy, en boca del actual presidente Otto Pérez, tendrían como en esos tiempos, un fundamento real. Pues así como en tiempos de Serrano, el diputado Obdulio Chinchilla y otros, usaron la interpelación como instrumento de presión. Hoy, los pupilos de Manuel Baldizón y su partido LIDER, también usan este recurso como medida de coacción política y de presencia mediática.

 

En el libro “La Guayaba tiene dueño”, Jorge Serrano acusa a los diputados de oposición de querer chantajearlo, presionarlo y no dejarlo gobernar. Hoy vemos que las maniobras políticas del gobierno del Partido Patriota, están enfrentando los mismos tropiezos. Y es que en el Organismo Legislativo todo se les entrampa y se requiere de sendos “acuerdos”  (compromisos-trances) para lograr que pasen las leyes que el gobierno está promoviendo.

 

En su proclama, Serrano señaló a los políticos que usaban maniobras retóricas de oposición para ganar popularidad. Dijo: “me siento sumamente frustrado de ver la visión de corto plazo, lo miope que son muchos guatemaltecos, que por ganar un poco de popularidad política se aferran a cosas inmediatas”. Otra vez parece que los males del ayer se repiten hoy, pues el entrampamiento de la agenda legislativa que promueve el partido LIDER, y la falta de consensos en temas de interés nacional, sólo demuestran que no se está legislando con visión de país si no motivados por intereses electoreros.

 

LA CORTE SUPREMA DE JUSTICIA: “TROPECE DE NUEVO CON LA MISMA PIEDRA”

 

La Corte Suprema de Justicia, parece que no ha evolucionado, el circo mediático y pobreza de criterio que demostraron los magistrados al no ponerse de acuerdo para elegir a un nuevo presidente, sumado al incremento de impunidad y poca ejecución de los juzgados, muestra que el OJ está en malas manos. En su momento, Jorge Serrano dijo: “Tenemos que reconocer que la presente Corte Suprema de Justicia, desde su elección estuvo viciada. Quisimos trabajar con ella pero lamentablemente su conducta de aplicar la justicia en forma selectiva, es inaceptable”. El ex presidente agregó en su proclama del ‘93 que: “Hemos hecho grandes esfuerzos por llevar delincuentes a la justicia, pero más han tardado en entrar a las cárceles, que en ser puestos en libertad por los jueces y por la misma Corte…” las quejas de Serrano en el ‘93 son totalmente válidas hoy,  es más, parece que estos males están corregidos y aumentados y fácilmente podrían ser la queja colectiva de los guatemaltecos.

 

¿Cuál es la opinión del Generalísimo Otto Pérez Molina sobre este tema? ¿Estará de acuerdo con Jorge Serrano en sus señalamientos?. La situación de la Corte no ha cambiado, y pareciera que los tentáculos que ahora la dominan son más grandes y fuertes, pues si ayer las “mega familias oligarcas” y los chafas la influenciaban, hoy los narco millonarios, que tienen un poder innegable, la tienen de rodillas.

 

EL CUARTO PODER “COOPTADO”

 

La presión mediática en tiempos de Serrano era fuerte y hoy, con más “libertad de prensa”, los comunicadores y medios se dan gusto criticando y señalando los desmanes de los funcionarios. Sin embargo, todos los señalamientos, críticas y escarnio público resbalan en la escamosa piel de los políticos.

El innegable poder de la las “corporaciones noticiosas” alineadas al gobierno de turno y a los intereses de la oligarquía, han dado paso a un grupo de comunicadores intocables y medios que juzgan y condenan, de acuerdo a los intereses de sus accionistas y patrocinadores.

Jorge Serrano subestimó el poder de la prensa y pensó que su autogolpe sería aplaudido. Sin embargo no fue así y terminó en el exilio. La ironía es que hoy, el Presidente Otto Pérez Molina, quien fuera el “comodín militar” del golpe en contra de Serrano Elías y peón de los sectores poderosos, está siendo atacado por los medios de comunicación. Pero a diferencia del tiempo de Serrano, hoy, con la llegada de las redes sociales, no es posible aplicar una censura, ni un boicot comercial a todos los opositores.

 

LOS DUEÑOS DE LA GUYABA DE AYER Y HOY

 

En los tiempos de la colonia, las familias de oligarcas criollos, tejían con astucia las redes que atrapaban a las autoridades de ese entonces. En los albores de la independencia fueron “las familias”, las que determinaron cómo y cuándo separarse de España. Luego, presionaron para la anexión a México, y así sucesivamente, a lo largo de la historia de Guatemala, el poder económico ha estado detrás de cada movimiento político. Hay quienes dicen que la revolución del 20 de octubre fue popular y hoy, la historia nos demuestra que también fue el poder económico que estaba fuera del círculo de control, quienes se organizaron para protestar. Recordemos a los 311 ciudadanos notables que firmaron una carta, pidiéndole su renuncia a Jorge Ubico, dentro de los cuales se encontraba curiosamente, Jorge Adán Serrano, padre del ex presidente Serrano Elías.

LOS DOCE APÓSTOLES, EL GRUPO PIRÁMIDE, EL G8 Y LOS “NEW RICH”

 

La oligarquía de Guatemala se ha caracterizado por su voracidad, poca visión de país y línea conservadora.  Aunque su poder ha mermado por el surgimiento de nuevos actores como los “narco-políticos”, su prestigio y manejo de medios, es innegable. Jorge Serrano acusa a los magnates del pollo Juan Luis Bosch y Dionisio Gutiérrez y a su grupo “pirámide”, de ser los artífices de su caída. Serrano acusa a la oligarquía chapina de no tener conciencia social y de sólo buscar sus intereses. Otto Pérez, enfrenta las presiones de los grupos empresariales que 20 años después, ya demuestran sus narco-mutaciones y que son ahora, más peligrosos que en los tiempos del serranazo.

Los actores cambian, los nombres de las “familias” poderosas, a veces suenan más a veces menos, todo depende de su nivel de influencia en el gobierno de turno. Sin embargo, siguen dominando la vida política del país.

Los nuevos ricos, pretenden comprar su entrada a la sociedad por medio de lujos y extravagancias. Poco a poco ganan terreno social y son cada día más visibles, aún así, el pisto viejo se guarda y reclama su poder.

 

En conclusión, las quejas y el amargo sabor de la impotencia que tenía Jorge Serrano antes de dar el “auto golpe” del ‘93, es el mismo sabor y sentimiento de frustración que hoy tiene nuestro actual presidente, Otto Pérez Molina, pues aunque celebre victorias paupérrimas, como la obtenida con la aprobación de los préstamos, su costo político ha sido alto y su sometimiento al chantaje político y presiones de la vieja y nueva oligarquía se hace cada día más insostenible. Cuando la historia habla de Serrano, el punto de referencia es el auto golpe, el bono 14 y su victoria electoral inesperada, pero al paso que vamos el pueblo recordara al Otto Pérez Molina, como el General que firmo la paz, el que endeudo al país y no pudo cumplir sus promesas electorales de progreso y seguridad. Un hombre que no pudo gobernar.

 

En Guatemala el pisto manda. Las ideologías no existen. La corrupción no termina, sólo evoluciona y tristemente la historia se repite.