Coyuntura nacional

Por Aquiles Faillace

DE CHIVO LOS TAMALES

¿Saben por qué hay menos pruebas los fines de semana? ¡Nos quieren babosear. Así de simple!

La tendencia estadística del número de contagios deriva del número de pruebas. A más pruebas el porcentaje es más bajo.  Esa es la tendencia mundial. Esa es la tendencia estadística de cualquier probabilidad.  Acá, la mencionada tendencia viene a la baja desde hace más de un mes, pero no la dejan bajar a su nivel real, usando un truco para mantenerla artificialmente alta y con un propósito político.

Es decir, si, así como las últimas cuatro semanas vienen haciendo un poco más de 4 mil pruebas por día y el resultado de contagiados esta alrededor de 1 mil nos da una positividad de 25%, ya estaríamos en semáforo anaranjado. Sin embargo, por incapacidad o por malicia las pruebas los días sábado y domingo se reducen tres cuartas partes y se realizan menos de 1 mil con resultados de 450 o más contagiados. Esta es una positividad del 45% o más. De aquí la pregunta: ¿Por qué menos pruebas el fin de semana? Simple. Hacer las cosas de esta manera mantiene artificialmente alto el porcentaje de contagios. Y si se mantiene ese porcentaje alto entonces seguimos en semáforo rojo. Si seguimos en rojo todas las restricciones se mantienen. Si las restricciones se mantienen el control político sobre el país es total. ¿De qué creen que se trata?

Entonces, si de lunes a viernes tenemos positividad de 25% y sábado y domingo 45% el promedio de la semana sube tremendamente. Dos más dos no siempre son cuatro. 

SESENTON Y DINOSAURIO

Llamemos a un boicot contra quien nos discrimina. Ahora resultó que aún con semáforo en verde las restricciones contra la tercera edad continuarán. ¿Ya se dieron cuenta?

 Los mayores de 60 constituyen la mayor contribución al fisco en términos de ISR y, sin embargo, a pesar de ser quienes mantienen al estado, éste estado convertido en criminal, discrimina y secluye a quien le da de comer. ¿Han oído el dicho de no morder la mano de quien nos alimenta?

 ¿Que harían las cadenas de supermercados, librerías “fifí”, cafés e incluso centros comerciales sin el patrocinio de los adultos mayores? Muy simple, quebrar. Y de eso se trata, debemos, los que nos sentimos discriminados, ejercer contra presión. Si el gobierno no nos quiere como ciudadanos de primera categoría, yo no me siento entonces ciudadano y por la tanto no tengo la obligación de cumplir como ciudadano. Simple y rebelde.

 Y a las cadenas comerciales donde los empleaduchos de quinta categoría que cuidan la puerta y nos prohíben el ingreso, la solución es más simple. No les compremos nada, que nuestras empresas no les compren nada y que nuestras familias no les compren nada. Rogándonos de vuelta los veremos muy pronto.

  En serio adultos mayores, hay que hacer algo, no pueden quedarse “cuidando nietecitos” los próximos 20 años. Con el retiro pronto llega la muerte. Así que la disyuntiva es muy simple, muerte por virus, muerte por hambre o muerte por no tener nada que hacer. Viejos los caminos…. Y todavía echan polvo.

Si el gobierno no nos quiere como ciudadanos de primera categoría, yo no me siento entonces ciudadano y por la tanto no tengo la obligación de cumplir como ciudadano.

VIEJOS SHUCOS Y CON MIEDO

Ahora resulta que el señor Presidente quien tiene 64 años y vive con cuatro morbilidades distintas considera a su propia generación un estorbo, algo así como que mejor los dejamos encerrados para que no me roben cámara. Efectivamente, el presidente un miembro de la tercera edad se cree superior a su propia fragilidad y confina arbitraria e inconstitucionalmente a sus pares.

Sin embargo, eso no es lo peor. La actitud dócil y mansa de los que en Europa lideraron “la revolución de las canas”, acá en nuestro país vergüenza da. Montón de viejos asustados que no quieren volver a la vida, tal vez viendo sus “nietecitos” piensan vivir los próximos 20 años.

 El decreto que da vida al estado de calamidad no contempla por ningún lado la suspensión del artículo 4 de la Constitución Política de la Republica que define el derecho de igualdad, y ese no ha sido suspendido, por lo tanto, ninguna “disposición presidencial” puede contravenirlo. Si el presidente quiere que los mayores de 60 se queden en su casa, es su harta obligación también el cumplir la ley y no andar dando vueltas por toda Guate, el sí puede ¿y por qué los demás no? La ley es la ley, y también se aplica a él.

 Pena y vergüenza ajena. Eso es lo que se siente al contemplar la inmovilidad de más de un millón de personas que componen en el país ese grupo. ¿Por qué y a qué tanto miedo? ¿Que se van a morir? Claro que nos vamos a morir todos, sin excepción alguna, sin embargo, mientras llega el momento vamos a dar la batalla, tal vez la más importante de nuestra vida, con el ejemplo para nuestros “nietecitos”, que a ellos se les infle el pecho de orgullo y digan: Mi abuelo murió de bravo y no de esclavo.

Wordpress Social Share Plugin powered by Ultimatelysocial
YouTube
YouTube