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Cómo derrotar al gobierno sincronizando tu reloj político con el suyo

El gobierno tiene su reloj político, sus tiempos propios, sus etapas inevitables. Ese reloj político gubernamental es puesto en hora por un delicado mecanismo psicológico, social, político y cultural.

Por Daniel Eskivel

El gran científico holandés Christiaan Huygens miró asombrado aquellos 2 relojes de péndulo que él mismo había construido. Los 2 oscilaban sincronizados, con la misma secuencia de vaivén.

Corría el año 1665 y Huygens, inventor del reloj de péndulo, no lograba comprender lo que ocurría. 2 péndulos que al inicio oscilaban de manera independiente uno del otro, con secuencias diferentes, se sincronizaban entre ellos luego de estar un tiempo uno al lado del otro.

Los relojes de péndulo se sincronizaban solos.
-Una extraña simpatía…-pensó el científico.

Durante 350 años la llamada “sincronización de Huygens” fue un enigma. Hasta que en el año 2015 un equipo integrado por científicos de México y Países Bajos desentrañaron las explicaciones físicas y matemáticas del fenómeno.

El asombro de Huygens es comprensible.
Era difícil de imaginar aquella extraña simpatía entre 2 dispositivos mecánicos colgados uno al lado del otro sin tocarse.

Tan difícil de imaginar como la sincronización entre gobierno y oposición.
Una extraña simpatía que tienes que lograr si eres opositor y quieres derrotar al partido gobernante.

Las 3 horas que marca el reloj político del gobierno

El gobierno tiene su reloj político, sus tiempos propios, sus etapas inevitables. Ese reloj político gubernamental es puesto en hora por un delicado mecanismo psicológico, social, político y cultural.

Desde que un candidato triunfa, desde ese preciso momento, ya se activa el tic tac. El gobernante electo sabe que tiene por delante un período de gracia, un tiempo de expectativas e ilusiones.

Ese primer tiempo que se abre tiene como componentes básicos los siguientes:

  • El nuevo gobernante y su equipo están llenos de energía, de proyectos, de entusiasmo
  • La oposición está en un momento bajo, entre el stress post-traumático y la depresión, pero siempre con energías menguantes
  • La opinión pública es más favorable que nunca al nuevo mandatario, lo mira con expectativa y le abre una carta de crédito

Claro que este buen clima no es eterno y suele durar aproximadamente hasta cumplidos los primeros 100 días de ejercicio del gobierno.

Luego comienza el segundo tiempo, una etapa definida por la interacción entre 2 factores cruciales:

  • El desgaste de las expectativas populares. La ilusión colectiva se va confrontando con la realidad, y lo real suele estar varios escalones por debajo de lo que las personas imaginaban.
  • Las lentas realizaciones concretas del nuevo gobierno. Los logros demoran más en conquistarse que lo que el equipo gobernante imaginaba. Siempre pasa algo: demoras, errores, burocracia, problemas presupuestales, dificultades de gestión, falta de experiencia…

Al llegar aproximadamente a la mitad del mandato el gobierno suele alcanzar el punto más bajo de su historial en materia de aprobación de la gestión e imagen popular.

Entonces comienza el tercer tiempo.

El desarrollo de la gestión gubernamental abre la posibilidad de poner en el escenario político y social algunos logros, algunas novedades aportadas por el gobierno. Eso comienza a cambiar el humor de por lo menos una parte de la sociedad.

A partir de ahí la aprobación popular de la gestión de gobierno suele crecer hasta lograr sobre el final del mandato su segundo mejor guarismo después de aquellos dorados días iniciales.

Son 3, entonces, las horas que marca el reloj del gobierno:

  1. La ilusión de los primeros 100 días
  2. El desgaste desde el día 100 hasta la mitad del gobierno
  3. El crecimiento desde la mitad del gobierno hasta el final

Considerados estos tiempos, la oposición debe decidir qué hacer con su propio reloj político.

Por qué sincronizar con el gobierno es la mejor manera de ser opositor

La dinámica psicológica, social, política y cultural que ajusta la hora del reloj del gobierno es exactamente la misma que la que ajusta la hora del reloj de la oposición.

Más allá de los estilos personales, de las ideologías y de las coyunturas, toda oposición tiene que hacer su trabajo. Y ese trabajo consiste en llegar al final del período de gobierno convertida en la gran alternativa de recambio.

Pero no se trata solamente de que los opositores se vean a sí mismos como esa alternativa, lo cual desde ya que es importante. Se trata, fundamentalmente, de que la sociedad los perciba de tal modo.

Y para ello la estrategia política opositora tiene un único gran mandamiento: ajustar su reloj político al del gobierno. Esto implica 3 horas distintas para la oposición. 3 horas que marcan tareas diferentes:

  1. En los primeros 100 días no hay mucho espacio psicosocial para la crítica y el debate virulento. Es tiempo de moderación, cautela, y hasta de aceptación de algunos aciertos del gobierno. Es también un tiempo de presentación de propuestas e iniciativas que pongan al gobierno en la incómoda situación de aceptarlas o de convertirse ellos mismos en críticos y virulentos.
  2. A partir de los 100 días se abre la etapa de comenzar gradualmente con las diferencias, las críticas y la confrontación. Hasta llegar al climax, al momento más duro, alrededor de la mitad del período de gobierno. Si laten al unísono el momento naturalmente más bajo del gobierno y el momento más duro de la oposición, pues entonces la oposición estará en mejores condiciones de derrotar al gobierno.
  3. A partir de la mitad del período de gobierno comienza el momento más relevante para mostrar un proyecto alternativo de gobierno que sea mejor que el que llevan a la práctica quienes ejercen el gobierno en el presente. Porque eso es, en definitiva, derrotar al gobierno.

En todos los casos estás haciendo oposición, solo que vas recorriendo las distintas facetas de ese “ser opositor”.

Sincroniza tu reloj político para derrotar al gobierno

Derrotar al gobierno es una tarea compleja y difícil. Pero lo puedes hacer sincronizando tu reloj político opositor con el reloj político gubernamental.

El secreto es dosificar tus energías, no dejarte llevar por las emociones y ver más allá de la coyuntura.

No se trata de caer en la trampa de ser duro o ser blando, criticar o proponer, encresparse o sonreír. Se trata de ajustar la forma de ejercer la oposición a lo que cada etapa pide.

Gobierno y oposición viven en el mismo contexto. Allí se mueven, danzando en el mismo calendario. Como los péndulos de

Christiaan Huygens y su extraña simpatía.

Daniel Eskibel es fundador del centro de estudios comunicación y asesoría, “Maquiavelo & Freud” y se ha convertido en un referente mundial en psicología política. Mas información en : https://maquiaveloyfreud.com/