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¿Cómo cuidar el “Pie diabético”?

El pie diabético, según el International Working Group of the Diabetic Foot, es una infección, ulceración o destrucción de los tejidos profundos relacionados con alteraciones neurológicas y distintos grados de enfermedad vascular periférica en las extremidades inferiores que afecta a pacientes con diabetes mellitus que no ha sido tratada correctamente tratada. Por tanto, no debe ocurrir a efectos generales en pacientes cuya diabetes esté siendo controlada adecuadamente dentro de una relativa normalidad.

Por: Dr Juan Oscar Alfredo Molina Flores

La infección es un factor que influye de manera importante en la amputación, discapacidad y muerte. … El 85 % de las amputaciones en los diabéticos son precedidas de una úlcera en el pie, ésta generalmente es neuropatía y puede estar agravada por ciertos grados de isquemia.

Las úlceras de pie diabético son una causa frecuente de morbilidad, hospitalización y amputaciones en pacientes con diabetes tipo 2. El costo atribuible a lesiones primarias muestra una tendencia a incrementarse durante su atención y tratamiento por factores relacionados con la gravedad de la herida. Las heridas del pie diabético se desarrollan por ausencia de sensibilidad neuropatía o trauma externo, como la exposición a periodos de estrés repetitivos generados a partir de la deambulación, y se agravan por isquemia, infección y edema que juegan un rol importante en el desarrollo de las úlceras de difícil cicatrización.

En los diabéticos, la afectación de los nervios hace que se pierda la sensibilidad, especialmente la sensibilidad dolorosa y térmica, y que los músculos se atrofien, favoreciendo la aparición de deformidades en el pie, ya que los músculos se insertan en los huesos, los movilizan y dan estabilidad a la estructura ósea.

Si una persona pierde la sensibilidad en el pie implica que si se produce una herida, un roce excesivo, una hiperpresión de un punto determinado o una exposición excesiva a fuentes de calor o frío, no las sienta. Ya que el dolor es un mecanismo defensivo del organismo que incita a tomar medidas que protejan de factores agresivos, los diabéticos pueden sufrir heridas y no darse cuenta. Además, la pérdida de control muscular favorece la aparición de deformidades en los dedos de los pies como pueden ser dedos en garra o en martillo  y provocar roces, cambios en la distribución de los apoyos del pie durante la marcha y predisponer a determinados puntos del pie a agresiones que, de no ser atacadas a tiempo, pueden resultar fatales.

La isquemia, o sufrimiento tisular

Es derivado de la insuficiencia arterial, es frecuente en los diabéticos, como consecuencia del daño que sufren los vasos sanguíneos a causa de la Diabetes Mellitus además de acelerar el proceso de arterioesclerosis. Las arterias tienen la función de aportar nutrientes y oxígeno a las células para que éstas funcionen correctamente. El pie es una zona de riego comprometido por su distancia al corazón y si a esto sumamos el daño que sufren los vasos sanguíneos, podemos imaginar que la circulación arterial del pie se vea ampliamente disminuida. Con ello se producen importantes trastornos tróficos, es decir, de la “alimentación de los tejidos”, incluyendo debilidad de la piel, sequedad y otras alteraciones de las uñas y el vello.

La insuficiencia arterial

Provoca un sufrimiento de las células y de los tejidos que las componen, y además implica que la respuesta inflamatoria, que también depende del flujo circulatorio, se vea disminuida. Las arterias son responsables de llevar los materiales necesarios para que un tejido se regenere, de modo que si se forma una herida, ésta difícilmente cicatrizará. A través de las arterias, los medicamentos alcanzan las distintas partes del organismo, así que si un paciente diabético sufre una infección en el pie y el riego circulatorio está disminuido, el éxito del tratamiento farmacológico sistémico (por vía oral principalmente) se reduce potencialmente porque el medicamento llega con mucha dificultad a la zona en la que tiene que actuar, si bien debe instaurarse aun asumiendo el riesgo de que no sea eficaz…

La prevención de úlceras es básica para un paciente

Con esto se puede evitar futuras complicaciones; para ello se deben de llevar ciertas medidas y evaluaciones como lo son:

 

1.- Inspección del estado de la piel y de las uñas, callosidades, piel agrietada, maceraciones por no secarse bien los pies, hongos o un mal corte de uñas.

2.- Exploración de la sensibilidad mediante mono-filamento. (Pruebas clínicas para detección de neuropatía).

3.- Exploración de signos y síntomas de neuropatía autonómica (sequedad, menos sudoración) y motora (debilidad y atrofias musculares) que origina “dedos en garra” y ausencia de reflejos tendinosos.

4.- Exploración vascular mediante el índice tobillo-braquial, palpación de pulsos, temperatura. Síntomas de claudicación intermitente que consiste en dolor en las pantorrillas al caminar trayectos cortos que alivia con descansar.

5.- Recomendar al paciente que limite el uso directo de talco a la piel del pie, ya que éste ocasiona mayor sequedad.

6.- Utilizar humectantes en crema o aceites, como vaselinas o aceite de almendras, para mantener una buena hidratación y evitar grietas.

También es importante que el personal de salud capacite a los pacientes sobre las acciones de autocuidado, tales como la revisión frecuente del pie, pliegues interdigitales y el uso de un calzado adecuado.