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CARNETS: El financiamiento de las oenegés

Por Susana Barrios Beltranena / www.opinionpi.com

A fines del año 2000, cuando fungía como Primer Secretario y Cónsul de la Embajada de Guatemala en Oslo, recibí una orden contundente, por parte de la entonces embajadora de Guatemala, la diputada del FRG Aura Marina Otzoy Colaj.
—Vaya —me dijo—, a pedir dinero para la reconstrucción del puerto de Champerico.
—Disculpe… ¿a dónde?
— Al Gobierno noruego, es una orden.

Resultó imposible hacerle entender que estos asuntos llevan un trámite meticuloso y profesional. Me negué por supuesto a cumplir un mandato a todas luces ridículo. Supongo que cuando ella lo intentó, se lo negaron, porque no hubo mejora alguna en ese puerto.

Obtener financiamiento de las instituciones donantes de Europa es una tarea profesional. Quien piense que Daniel Pascual, por ejemplo, se presenta un buen día ante las oficinas dela Agencia Noruega de Cooperación para el Desarrollo —NORAD—y sale con un cheque, se equivoca. Para conseguir el dinero, previamente debe realizar varios trámites. Presentar de un proyecto bien elaborado, es uno de los principales requisitos. NORAD necesita una justificación para la donación ante la ciudadanía, ya que es de sus impuestos de donde sale el dinero.

Cuando los gobiernos, o la misma Unión Europea, destinan fondos para temas específicos, exigen que la petición vaya acompañada de estudios del proyecto y una documentación completa, todo minuciosamente elaborado. Estos, son estudiados por una comisión formada por especialistas quienes decidirán si aconsejan o no recomendar que se apruebe la solicitud.

Algunos solicitantes acuden a empresas especialistas, quienes los asisten en identificar la agencia adecuada, preparar los documentos y establecer el contacto. Su ganancia es un porcentaje del monto de la donación.

En algunos países, se hace a través de agencias internacionales para el desarrollo. Estas reciben un monto por parte del Estado, el cual deberán distribuir entre países y proyectos solicitantes. En este proceso muchas oenegés consiguen financiamiento para sus proyectos. Algunas veces sucede a la inversa, la agencia de desarrollo decide la conveniencia de un proyecto y lo comunica a las oenegés que pudieran estar interesadas en desarrollarlo. Estas deben realizar el proyecto y preparar su documentación dentro del perfil de la política de la donación. En Noruega, por ejemplo, NORAD entrega su listado de proyectos a oenegés noruegas, que a su vez identifican a sus pares en el tercer mundo para llevar a cabo y dar seguimiento a esos proyectos.

Las agencias para el desarrollo, lo mismo que las oenegés en Europa, intercambian información sobre financiamiento. Una oficial de Landsorganisasjonen Noruega (Confederación Sindicalista Noruega) —LO— me contó que Guatemala se vio involucrada en un caso penoso. Hace más de una década, Nineth Montenegro presentó el mismo proyecto a varias agencias, de diferentes países y más de una aceptó financiarlo; multiplicó así el financiamiento. Los noruegos lo percibieron como una estafa. Entiendo que después de ese acontecimiento le suspendieron la ayuda. En la actualidad, existe cooperación de varios países donantes para un mismo proyecto en acuerdo de antemano. No solamente dividen la responsabilidad sino también el monto del financiamiento.

En términos generales, existe un procedimiento que grupos interesados de países como Guatemala, subversivos o no, deben llevar a cabo para obtener fondos de instituciones europeas de “ayuda al desarrollo”. Dentro de mis recuerdos, ya lejanos, el trámite para explotar el instinto protector maternal europeo, que deben seguir los solicitantes es aproximadamente el siguiente:

Identifican varias organizaciones afines. Las agencias normalmente limitan sus donaciones dentro de metas definidas. Por ejemplo: Suecia ayudaría a Guatemala solamente en temas de derechos humanos, democracia y empoderamiento de la mujer.

Estudian cuidadosamente los valores de las organizaciones donantes, con el fin de adaptar sus solicitudes ajustándolas a esos principios fundamentales.

Quienes firman los proyectos, se presentan como líderes de organizaciones de enorme proyección popular. Esto es muy importante ya que los proyectos deben ser para una causa colectiva amplia y no movimientos reducidos.

Resulta interesante observar cómo, la conducta prepotente en Guatemala de líderes como Joviel Acevedo, se torna sumisa, reverente, servil y hasta humillante, cuando se presentan ante las agencias de cooperación. En una agencia noruega, incluso llegaron a decir que Acevedo era sjarmerende ??dulce, encantador?? un calificativo que difícilmente habrá recibido en Guatemala.

Hay que recordar que las oenegés donantes, igualmente viven de éste intercambio. De manera muy parecida a la de un banco, si no otorgan el financiamiento solicitado, no hay informes, reportes, seguimiento, control de los resultados… En otras palabras, no hay papeleo que justifique su existencia. Por eso es que tanto las oenegés solicitantes como las agencias donantes suelen llegar a acuerdos.

Las organizaciones donantes de izquierda son mucho mayores en número y en recursos que las de derecha. Estas últimas empezaron a desvanecerse después de la guerra fría. Hoy quedan muy pocas y están más en actividades de pensamiento e intelectualidad; son comparativamente pobres.

Hasta el siglo pasado, los países más desarrollados asistían a los del tercer mundo con proyectos de infraestructura o para favorecer la producción y el empleo. Después, en los años 90, aunque progresivo, hubo un gran cambio. El desarrollo de criterios alrededor de los Derechos Humanos se convirtió en la gran prioridad y fue ese el discurso que se impuso. Actualmente existe una diversidad enorme de proyectos con fines ideológicos y comparativamente pocos para producir alimentos o educar para la producción.

Algunos solicitantes encontraron que las organizaciones donantes se interesaban en cambios de mayor extensión en sus países. La búsqueda de financiamiento para actividades políticas se acentuó. Los gobiernos europeos dirigieron recursos públicos para este propósito, primero a través de sus grandes partidos como la Democracia Cristiana alemana e italiana o el Partido Socialista en los países escandinavos. Más recientemente a través de las agencias de desarrollo y organizaciones religiosas.

Agencias estatales como NORAD en Noruega o ASDI en Suecia, oenegés y otras organizaciones europeas los ayudan a llegar a las urnas. El gobierno noruego, por ejemplo, declaró oficialmente que había financiado también a la guerrilla, según ellos, con el fin de que “pudieran sentarse a la mesa de negociaciones por la paz, en igualdad de condiciones que el gobierno”.
Muchas veces las agencias europeas confían que sus patrocinados arrasarán en las elecciones pero el día de la votación encuentran resultados miserables. Ese cambio abrupto de escenario sucedió en Guatemala con Gaspar Ilom (Rodrigo Asturias). Asturias era el comandante de los cuatro ejércitos guerrilleros unificados. Varias entidades donantes le habían procurado ayuda financiera a él y previamente a los movimientos armados rebeldes durante muchos años. Demasiado tiempo, demasiados recursos para el raquítico 2.6% que alcanzó Asturias en las urnas.

Algunas veces, las oenegés que reciben fondos europeos, los utilizan para fines distintos de los expresados en el convenio de asistencia. Posteriormente, disfrazan los reportes para que el donativo encaje dentro de los términos del contrato. Posiblemente algo así sucedió cuando apoyaron la candidatura presidencial de Rigoberta Menchú, a quien previamente habían ayudado a ganar nada menos que el Premio Nobel de la Paz. En la elección de 2007 ella obtuvo 3.6% de la votación. No obstante, en la siguiente elección (2011) la volvieron a financiar para que participara. En esa ocasión ella obtuvo 3.22% de la votación.

Para terminar, conviene recordar que ese tipo de asistencia financiera es prohibido en Guatemala. Se le considera financiamiento electoral ilícito y es penalizado por las leyes del país.

 

El financiamiento de la izquierda ya no es como en la década de los 80. Ahora puede venir de otros grupos de poder como la “Open Society Foundations” de George Soros, que ha estado dominando en este tipo de actividades.

 

 

 

 

 

Estudió en la Universidad de Friburgo Suiza; en la Universidad Rafael Landívar de Guatemala; en la Universidad del Valle de Guatemala y en la Universidad de Oslo, Noruega. Durante 8 años sirvió en misiones diplomáticas, habiendo estado asignada a Noruega, Suecia, Finlandia, Letonia, Lituania y Estonia.

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