Oyen los truenos y no se persignan, decía un viejo refrán, creo que castizo. Significaba que ante presagios de tormenta había que estar bien con Dios.

Por J. Fernando García Molina

La Naturaleza parece estar de muy malas pulgas contra la humanidad. Un terremoto cruento en México fue seguido por otro con mayor cauda de muertes cuando aún no se retiraban los escombros del primero. Puerto Rico y otras islas del Caribe fueron azotadas salvajemente por el huracán Irma y pocos días después por el también huracán María. En Bangladesh, India y Nepal, lluvias monzónicas causaron la muerte de unas mil personas. Harvey causó destrozos y cobró vidas en Texas y Luisiana. Hubo incendios forestales en Portugal, España y Chile…

 

En nuestra Guatemala, salvo por un temblor fuerte nos hemos salvado. Los derrumbes sobre las carreteras han sido menos severos que otros años… Confiamos terminar el año sin mayores desastres naturales. Pero en lo político, la situación es distinta. Para algunos, como Alfonso Rodríguez Anker, que nos comenta que: “En 72 años, nunca hubo una crisis política y social en Guatemala comparable con la actual.
La situación que enfrentamos podría derivar en caos. En un gobierno tanto o más débil que el actual.

 

¿Qué nos espera?

Imagínese usted a gobernantes electos por el Congreso a partir de una terna negociada entre sectores poco representativos de 17 millones de guatemaltecos. Habría un Congreso depurado de los congresistas actuales pero con nuevos diputados que… ¡vaya usted a saber! Los jueces de la Corte Suprema de Justicia seguirían actuando bajo las amenazas hasta de la secretaria del Ministerio Público. La Corte de Constitucionalidad se mantendría subordinada a la Embajada. La Procuraduría de Derechos Humanos totalmente ideologizada y cada vez más radical… y así. La Naturaleza, el clima ha sido benigno con nosotros pero los políticos y los aprendices de político no.

¿A quién corresponde poner orden?

 

¿Cómo restaurar la maltrecha dignidad nacional?

 

¿Cómo conseguir que el Estado funcione y que haya progreso?

 

¿Cómo visualizar un futuro mejor?

Pienso que la paz social viene de la presencia de un sistema de justicia eficiente y de un entorno donde haya trabajo para todos. Es importante que la oferta de empleos sea mayor que la cantidad de personas buscando una ocupación porque así se llega, inexorablemente, a mejores salarios.

Habrá que reconocer que gobernar a Guatemala hoy, es tanto más complejo que haber gobernado Bosnia en 2001, después de la guerra de los Balcanes.

 

Unas palabras para el “Presidente Morales”

No puedo decir al presidente Morales como hacer su trabajo. Pero sí puedo imaginar que estoy en la triste situación que se encuentra él y visualizarme responsable  ?posiblemente al igual suyo? por haber conducido a Guatemala a esta terrible situación. Entonces, me permitiré situarme en el cargo de la presidencia y decir lo que haría al trazar mi Hoja de ruta, que sería a grandes rasgos algo así: .

 

  • Renovar el equipo de asesores

    Despediría a mis amigos del alma que funcionan como mis asesores. Ellos son como yo, buena onda, camaradas leales —algunos— pero con una preparación como la mía, esto es, con grandes deficiencias. Esperaría que comprendieran que el Estado y la Patria son valores más altos que la amistad. Quizá siguiéramos de amigos y jugáramos fútbol los fines de semana. En su lugar pediría a las personas más conspicuas, los mejor calificados del país, que los sustituyan. Deben ser personas conocidas y respetadas por la población educada del país.

    Ellos pensarían que intento instrumentalizarlos, utilizar su prestigio para salir del atolladero donde he metido a nuestro país. Estoy dispuesto a firmar un documento donde me comprometa a ejecutar lo que ellos, los que saben, decidan que se debe hacer para encaminar a Guatemala a una época mejor. Yo participaría en las reuniones con doble voto, pero hasta allí. Una vez se llegue a una conclusión por mayoría simple, me comprometeré a convertirme en ejecutor de lo acordado. La fórmula sería: ellos analizan, juntos decidimos y yo lo hago realidad.

 

  • Nueva ley electoral

Impulsaría la discusión con los nuevos asesores no míos sino del Estado la realización de una nueva Ley Electoral y de Partidos Políticos. Propondría que esta fuera elaborada por un grupo de cuatro o cinco abogados constitucionalistas de prestigio. Ellos contarían con recursos suficientes para contratar a un especialista nacional o extranjero en temas electorales.

Ellos también presentarían la nueva ley ante la población y la defenderían ante la prensa. Harían los cambios pertinentes para que yo, como presidente la presentara al Congreso para su aprobación. Sé que si la gente se planta en la novena avenida, los cambios que haga el Congreso serán mínimos y de forma. Aún más importante: ellos lo saben.

 

  • Nuevo gabinete de ministros

Solicitaría la renuncia de todos los ministros y viceministros. Ya con la mesa limpia, pediría a los asesores conformar un nuevo gabinete, rogándoles incluir como candidatos también a los actuales. Ellos, los asesores decidirían cómo integrar el gobierno. Yo, como Presidente aceptaría la renuncia presentada por los que deben irse. Además, sugeriría que para cada Ministerio se creara un grupo de tres asesores quienes actuarían en coordinación con los primeros. De esa forma, habría unidad en las decisiones de Gobierno, evitando la sensación de caos que ha prevalecido estos años.

 

  • Consulta popular

Convocaría a un referéndum para que la población decidiera si debo seguir a cargo del Gobierno o no. Esta sería programada para tres meses adelante. En ese corto tiempo, la nueva forma de gobernar ya debería haber dado algunos frutos. Más importante, la gente sabría para donde vamos los dos años que faltan. Esperaría que la votación fuera favorable a mi permanencia a cargo del Gobierno. De ser así, mi régimen se vería fortalecido en beneficio, no solo mío, sino de nuestro país.

En caso de una votación adversa, daría lugar a un cambio ordenado, contrario al que podríamos tener ahora. Con la ayuda el pleno de los asesores, propondría a la población los nombres de cinco o seis personas destacadas a la población para que ellos decidieran sobre la terna. Cuando ya se tuviera la entregaría, públicamente, al Vicepresidente para que fuera él, de acuerdo con la Constitución, quien la sometiera al Congreso. El listado debiera ser tal que, sin importar a quién escogieran los diputados, el país quedara en buenas manos. Pi.PlazaOpinion@Gmail.com

“La paz social viene de la presencia de un sistema de justicia eficiente y de un entorno donde haya trabajo para todos”.

 

  1. Fernando García Molina: es ingeniero eléctrico é industrial, economista, catedrático universitario.  USAC-URL-UFM                                    Ha publicado  su columna Teorema en los diarios: El Grafico, Prensa Libre, Siglo Veintiuno y elPeriódico. Fue el primer presidente del Centro de Investigaciones Nacionales CIEN. Es miembro del grupo fundador de Pi, Plaza de Opinión, periódico virtual enfocado al análisis político social y económico. Para mas información visite:  www.opinionpi.com