home Opinion, Politica Aterrizando en la realidad…

Aterrizando en la realidad…


El discurso de la toma de posesión de Jair  Bolsonaro, como presidente electo de Brasil, nos dibuja un poco la realidad chapina.  ¿En qué se parece? ¿Será que tenemos los mismos problemas?

Por Alan Mackenzie

El incendiario pero realista discurso del nuevo presidente brasileño podría aplicarse a Guatemala, y es que cada 4 años, los chapines piensan que por arte de magia todo va a cambiar y no se dan cuenta de que la burocracia corrupta y clientelista de varios partidos está enquistada en el gobierno y son los mismos que cada cuatro años se reacomodan para domesticar al presidente que llegue.

Bolsonaro dijo: “Las malezas van a durar muchos años, desgraciadamente. Brasil fue pensado para el socialismo/comunista, basado en pilares sostenibles, como: 1-Adoctrinación en las universidades, 2-Redistribución, ayuda al más pobre, en lugar de dar empleo y dar dignidad, 3- Prensa comprada con fondos públicos. 4-Dinero de la corrupción para ellos y el Partido.”

En el caso de Guatemala, la lucha ideológica ha permeado las capas intelectuales y cooptado la administración pública y especialmente, el área de justicia. Se han formado clicas de poder que responden a intereses más que a una  ideología y que tienen en común el descaro de actuar con impunidad.

Bolsonaro lanzó esta pregunta en su discurso; “¿Ya se preguntó por qué el peor candidato de un partido involucrado hasta el cuello en corrupción, cuyos principales líderes están todos en la cárcel, recibió 44 millones de votos?”.  Y en Guatemala podemos preguntarnos lo mismo, pues a pesar de los pesares y todo lo que se sabe de la UNE, hoy, el partido que impulsa a Sandra Torres, tiene grandes posibilidades de ganar las elecciones.

La gente de la UNE, los cuadros del extinto partido Patriota, los peones de Arzú, Berger y Portillo, todavía tienen enorme influencia y poder, manteniéndose agazapados dentro de la administración pública en absolutamente TODOS los engranajes de la máquina estatal.

El mandatario brasileño señaló que: “La izquierda sigue dominando el medio académico, el artístico, el cultural, los movimientos sociales, a gran parte del medio político” y en Guatemala, la fuerza para crear una corriente de opinión en los medios por parte de la izquierda “pink”, es innegable. Por eso, los ejércitos de peones cibernéticos están prestos a acusar en las redes sociales a quienes piensen diferente o denuncien la corrupción de sus aliados, mientras que los activistas de la supuesta “derecha” son poco organizados, no manejan bien su discurso y en su lucha  personal de egos, no actúan como equipo, lo que  es aprovechado por la bien coordinada y adoctrinada batucada de cibernautas progresistas para manipular  a la opinión pública y con eso, ocultar que la corrupción es ambidiestra.

Bolsonaro afirmó: “He ganado la elección para presidente, pero la máquina política de Brasil está toda podrida y comprometida. No me dejará gobernar y hacer las reformas que el país necesita”. Trasladando esta afirmación a Guatemala, podemos  decir que no importa quién  gane en las próximas elecciones guatemaltecas, al igual que Bolsonaro, el próximo presidente se va a tener que enfrentar a una resistencia pasiva de parte de la burocracia corrupta, tendrá que recibir con una sonrisa a Joviel Acevedo, tendrá que aceptar las condiciones que le imponen los dueños del país, enfrentará la extorsión de los medios de comunicación y sentirá en carne propia la impotencia de tener las manos atadas por el sistema de leyes obsoleto, que tiene de rodillas al país.

Pareciera que el gobierno está diseñado para mantenerse estancado, sin capacidad de autodepurarse. Y es que nuestro principal problema es la mediocridad y los compromisos políticos de los funcionarios que están en los puestos públicos.

Prioridades y realidad

“El pueblo tiene que informarse por hechos y no por narraciones, cuidadosamente construidas por intelectuales en universidades”, dijo Bolsonaro y de igual manera, en Guatemala es importante que se rescaten los temas que verdaderamente importan y que van a ser factor de cambio en el país. No se puede responder a la agenda mediática preparada y sesgada, hay que enfocarse en lo que verdaderamente es importante y hacerle conciencia de eso al pueblo.

La desnutrición, la salud y la educación deben ser las prioridades y para lograr que lo sean, es imprescindible ser productivos y reactivar la economía nacional.

Los programas de desarrollo humano son necesarios. Un ciudadano con acceso a la educación, sano y bien alimentado  es la base de una sociedad productiva.

La confrontación no ayuda a reactivar la economía, la división y la confrontación en el país, son un cáncer que están destruyendo la confianza de los inversionistas extranjeros y de los empresarios nacionales. La falsa lucha ideológica nos distrae de los verdaderos problemas nacionales.

El próximo presidente se va a tener que enfrentar a una resistencia pasiva de parte de la burocracia corrupta.

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