¡Quién tiene ese dinero para tirarlo en la construcción de un partido político, por ejemplo! No hay  ninguna posibilidad, reflexiona el analista político guatemalteco Alfonso Cabrera Hidalgo, respecto a la cuantiosa suma que hoy es necesaria para fundar y llevar adelante una agrupación de cara a las elecciones.

Por Carlos Rigalt / C4

De esa imposibilidad de llevar a cabo la financiación de un partido político por la vía “lícita”, surgen muchos de los obstáculos que enfrenta la actual democracia guatemalteca, que se debate entre continuar con los paradigmas del pasado, cundidos de corrupción y falta de transparencia o encontrar alternativas novedosas, implementadas inclusive en otros países o hasta en otras épocas de nuestra reciente historia.  Como contrapropuesta, el experimentado político Cabrera, quien fue en su momento uno de los principales dirigentes del primer partido en llegar al poder después de los gobiernos militares, la Democracia Cristiana, esboza alternativas: la de “flexibilizar la participación” ciudadana, por ejemplo, por medio de permitir que en el proceso electoral lleguen agrupaciones más pequeñas, como los comités cívicos, como ocurrió en el momento de la Asamblea Nacional Constituyente de la década de los 80.  “Yo creo que valdría la pena.  Aquí le tienen terror a la participación de los comités cívicos, pero yo fui electo en una Asamblea Nacional Constituyente donde hubo comités cívicos y no pasó mayor cosa”, menciona Cabrera.

Se está generando una mesa de trabajo para analizar la Ley electoral.  ¿Cuáles serían los principales temas a mejorar en la ley electoral actual?

-Hay tres aspectos fundamentales para iniciar un proceso de transformaciones serias en el Estado de Guatemala:

1º, (la Ley electoral), con estos tres aspectos: la flexibilización de la participación, en la medida en que se apliquen los conceptos que están convenidos en la Ley electoral actual, se inviabiliza la presencia de nuevos partidos políticos; porque es imposible ahora, con las restricciones que ha habido, con los problemas  como el financiamiento electoral ilícito… los partidos políticos no tienen posibilidades de encontrar financiamiento lícito.

En consecuencia, no se puede armar un partido político.  El día de hoy armarlo costaría unos 25 millones de quetzales.  ¡Quién tiene ese dinero para tirarlo en la construcción de un partido político, por ejemplo! No hay  ninguna posibilidad.

Entonces, como en la época de la Asamblea Nacional Constituyente –que fue una idea brillante de don Arturo Herbruger- lo que toca es flexibilizar la participación.  En esa época hasta se permitió la participación de comités cívicos electorales

¿De qué hablamos cuando mencionamos “flexibilizar” la participación electoral?

De que se deben minimizar las obligaciones para participar en política que contemple la ley electoral.  Nosotros sugerimos 5000 afiliados calificados para esta primera elección

Y que  todos los que logren ese mínimo de 5000 afiliados puedan participar proponiendo candidatos en todos los aspectos.

¿Qué opina Ud. de la participación de comités cívicos?

-Creo que valdría la pena.  Aquí le tienen terror a la participación de los comités cívicos, pero yo fui electo en una Asamblea Nacional Constituyente donde hubo comités cívicos y no pasó mayor cosa.  Simplemente los que lo lograron formar, participaron.  De hecho tuvimos un constituyente que fue electo por un comité cívico.  (Mauricio Quishtan)—

-Con respecto a la forma de la elección, ¿Cuál es su posición, lista o voto nominal?

-Ese es el segundo aspecto. Que se evite la elección por “listas”, donde el ciudadano no sabe a quién elige; para acercarlo a la fiscalización de su elegido, tiene que saber a quién eligió.  Habría que crear sub-distritos o pequeños distritos electorales para que la gente elija por nombre y apellido.

No vamos a elegir a una lista de candidatos desconocidos y que después no podemos fiscalizar, esa sería la segunda cuestión fundamental.

Y el tercer aspecto es el fortalecimiento del TSE para que fiscalice como debe ser a todos los partidos políticos en su comportamiento.  Y eso implica pasar necesariamente por una reforma a la ley de amparo.

Esto es importante pues en la medida en que no se reforme esta ley el TSE  va a seguir dependiendo de otras instancias jurídicas; en consecuencia ya no es tribunal supremo.

¿Cuál es su visión en el tema de los distritos electorales más pequeños?

-Proponemos que cada 5 municipios constituyan un distrito electoral.  Ello tiene diversas ventajas:

1º, reduce el costo de la campaña, uno puede ir en camioneta, visitando 5 municipios, casa por casa, mostrando un pequeño trifoliar con su currículo y se da a conocer.

2º. Genera liderazgos locales, pues los que participan tienen que ser del lugar

  1. Evita la venta de plazas. Porque como es por nombre no se pueden vender las posiciones, la gente va a saber a quién eligió, lo puede fiscalizar y evitamos esos males tremendos que tenemos, venta de plazas, elección sin conocimiento del candidato y los liderazgos que están con 30 años en el congreso de la república.

-Y ¿con respecto a los distritos grandes como la capital, Villanueva y Mixco?

-Se subdividen.  Nosotros proponemos 20 candidatos para la ciudad de Guatemala, uno por cada zona.

Esta experiencia ¿ya se dio en otros lados?

Sí, no estamos inventando nada, valen la pena  estas experiencias como forma de iniciar un proceso de transformaciones.

-¿Existe la propuesta de que se incluyan a políticos dentro de la conformación del TSE?

-No.  Peor, con los partidos políticos como son en la actualidad, que son otra cosa.  Asociaciones de negocios, de empleo.  Los partidos políticos desnaturalizaron su razón de ser, de su existencia.  No se puede pensar en eso por de pronto.  Quizá cuando haya un grado de madurez política en el país, pero por de pronto tiene que ser un cuerpo colegiado, específico y con calidades establecidas en ley.

 

-Es importante el fortalecimiento del TSE para que fiscalice como debe ser a todos los partidos políticos en su comportamiento.  Y eso implica pasar necesariamente por una reforma a la ley de amparo.

 

“Aquí le tienen terror a la participación de los comités cívicos, pero yo fui electo en una Asamblea Nacional Constituyente donde hubo comités cívicos y no pasó mayor cosa.”

Alfonso Cabrera Hidalgo (Guatemala, 1941) Realizó estudios de política en Chile y Alemania. Perteneció a la Asamblea Nacional Constituyente de 1985, fue diputado y presidente del Congreso de Guatemala en 1986 siendo uno de los principales dirigentes del partido Democracia Cristiana Guatemalteca, Fue ministro de Asuntos Específicos y de Relaciones Exteriores y  miembro de la Comisión Nacional de Reconciliación -CNR-  Actualmente se dedica a la docencia y es integrante de la junta directiva de la asociación política de formación y análisis “CAMINEMOS”.