¡Es necesaria y urgente mantenerla en nuestra querida Guatemala! Es hora entonces, que el Excelentísimo  señor presidente se amarre los calzones y exija al Organismo Judicial que los operadores del orden penal la apliquen, pues la misma está vigente.

Guillermo Austreberto Carranza Taracena

Hablar sobre la Pena de Muerte es remontarse a los orígenes de la humanidad misma, pues en la evolución del mundo se ha tratado esta sanción y, consecuentemente, se han formado dos bandos y cada uno de ellos ha expuesto sus razones para mantenerla o abolirla. Los abolicionistas arguyen que no se consiguen resultados positivos, más que la desaparición del responsable; empero, esta tesis no ha logrado imponerse en las legislaciones del orden penal, puesto que la delincuencia ha llegado a desarrollarse de tal forma que las sociedades de determinados países están sufriendo este azote que prácticamente tienen de rodillas a dichos conglomerados. En cuanto a los que claman porque la Pena de Muerte debe de ejecutarse, fundan su tesis en que siendo un castigo ejemplar debe de mantenerse, para eliminar la lacra social que implica tener una vida sana dentro de la sociedad.

Esta pena se remonta desde los tiempos bíblicos, pues la Ley mosaica hablada del Talión, que se caracterizaba por ser una ley de naturaleza compensatoria, pues consistía en infringir al culpable en daño igual al que causó para establecer muerte por muerte, ojo por ojo, mano por mano, así sucesivamente, hasta compensar el daño efectuado.

Pienso que esta pena capital es necesaria y urgente de mantenerla en nuestra querida Guatemala, que cada día se desangra por la actitud violenta de los mareros, y que no hay poder humano para detenerla; pues se ve que el gobierno está rodeado de defensores de derechos humanos que sacan provecho de ese desorden imperante, y se oponen a la implementación de la misma, ya que viven de las remesas que los Estados pseudo amigos les envían para seguir haciendo daño a nuestra patria. Es hora entonces, que el Excelentísimo señor presidente se amarre los calzones y exija al Organismo Judicial que los operadores del orden penal la apliquen, pues la misma está vigente.

Es hora ya que el Organismo Legislativo emita la ley respectiva para cumplir con lo que preceptúa el Pacto de San José y, de esa forma los jueces de lo penal se compenetren de la situación delicada que estamos viviendo, pues de lo contrario, los mareros nos gobernarán ante el ineficiente trabajo de las autoridades de gobernación.  Basta entonces ver los últimos acontecimientos para llenar la plaza y exigir a los diputados que hagan algo y no sigan invernando sin ningún provecho para el pueblo de Guatemala.

Resulta gracioso que están imponiendo penas de más de cien años para que los responsables se pudran en las cárceles y que el pueblo con sus impuestos tenga que mantenerlos.

Guillermo Austreberto Carranza Taracena

Doctor en Derecho Privado,

Especialista en Derecho Constitucional,

Derecho Administrativo  y Derecho de Menores