home Actualidad, Columnistas, Cosas Interesantes., nuevo tema, Opinion, Politica, Tema Central A propósito de campañas negras: ¿Qué de raro tiene?

A propósito de campañas negras: ¿Qué de raro tiene?

11 CampañasN

 

Vivimos en el reino de la impunidad, que en el sistema político guatemalteco se expresa como derecho a la superficialidad, a la mentira, a la descalificación sistemática del adversario, al transfuguismo de quienes se cambian de colores partidarios como cambiarse de calzoncillos.

Por: Edgar Celada Q.

A los aficionados o simples conocedores de la música mexicana, el título de esta columna puede resultarles familiar.  Sí, acertaron, así se llama una canción interpretada por Vicente Fernández.  Sin entrar a considerar sus fuertes resonancias machistas, el argumento de la pieza es sencillo: siendo las mujeres como son (“ellas son la vida, la chispa divina, la razón de ser”), qué de raro tiene, se pregunta el autor, que esté muriendo por una de ellas.

Con perdón de las mujeres, y sin que la intención del paralelo vaya más allá de un recurso para enganchar la lectura de este apunte, algo similar podríamos decir los observadores del acontecer nacional, a propósito de las características que tienen los procesos electorales en Guatemala.

¿Qué de raro tiene el uso frecuente de las campañas negras? ¿Qué de raro tiene la persistente apelación a los ofrecimientos sin sustento? ¿Qué de raro tienen las cancioncitas?  Enliste usted, lectora, lector, todas aquellas características detestables de las campañas electorales en Guatemala y luego, vuelva a preguntarse: ¿Qué de raro tienen?

La tendencia al predominio del marketing político, no es patrimonio exclusivo de nuestro país ni se inventó aquí.  Pelo lo que en otras latitudes puede ser expresión razonable del uso de técnicas avanzadas para el manejo de imagen, para la elaboración del discurso político, acorde a los problemas sentidos de la población, para la medición de preferencias ciudadanas y tendencias del electorado, en nuestro medio se ha cahimbirizado, para decir lo menos.

Lo cachimbiro es lo de mal gusto, lo vulgarizado, la mala imitación de conductas adecuadas a otros contextos.  Hay suficientes indicios, sin embargo, para sostener que las grotescas deformidades de las campañas electorales en Guatemala, son resultado de algo más que una mala copia, cachimbira, de lo que se hace en otros países.  Hay suficientes indicios para afirmar que se trata de síntomas degenerativos de un sistema político corrupto desde su raíz.

Vivimos en el reino de la impunidad, que en el sistema político guatemalteco se expresa como derecho a la superficialidad, a la mentira, a la descalificación sistemática del adversario, al transfuguismo de quienes se cambian de colores partidarios como cambiarse de calzoncillos.

No cabe duda de que entre los miles de afiliados a los partidos reconocidos, hay muchísimas personas que se inscribieron de buena fe, pero también hay abundantes evidencias respecto del predominio de las prácticas arribistas (“cuando gane el partido, ya me ofrecieron una plaza”), sin hablar de los anónimos financistas de campaña.  Prestos a cobrarse con la tajada más jugosa posible del erario, facilitada por “su” candidato ganador.  También hay un resquicio de esperanza en cuanto a que no todos, entre esos partidos, estén contaminados por la corrupción generalizada del sistema.  Pero, de nuevo, hay suficientes huellas de la naturaleza mercantil, de esas empresas, en que se han convertido la mayoría de los partidos, grandes y chicos.

Empresas que tienen su gerente-propietario-caudillo y se constituyen como federación de cacicazgos regionales, departamentales y municipales.  El negocio, por lo pronto, asegurar votantes: con una camiseta, una oferta de plaza para “cuando ganemos”.  Y tras la conquista del voto, se van millonadas que, ya lo dijimos, se cobrarán a su tiempo los financistas.  En medio de ese panorama, las “campañas negras” son peccata minuta.

¿Visión estratégica de país? ¿Propuestas programáticas congruentes con los problemas fundamentales de la nación? ¿Ideología o doctrina partidaria?… ¡Por favor!…Estamos en Guatemala.

Duele reconocer esa realidad, duele ponerla por escrito, pero es necesario, porque la toma de conciencia respecto de la profundidad del siguán en el que nos encontramos, es pre condición para intentar salir del abismo.

No sé cómo saldremos, pero debemos hacerlo.  Por lo pronto, intentemos la paráfrasis de Vicente Fernández: ¿Qué de raro tiene que el sistema se esté muriendo por culpa de la corrupción?

 

NOTA C4: Navegando por diferentes blogs y perfiles de facebook, encontramos una gran variedad de fotomontajes , algunos ingeniosos para ilustrar  a la fuerza que esta táctica anónima de campaña negra está tomando en Guatemala, recordándoles que estos son sólo elementos que distraen al elector y logran evitar la discusión real de los problemas nacionales.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.

Social media & sharing icons powered by UltimatelySocial
Facebook
Facebook
YouTube