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Cómo se construye la imagen política en Guatemala

POLITICA

Cómo se construye la imagen política en Guatemala

 

Brenda Sanchinelli Izeppi

 

Erroneamente los políticos aquí piensan que construir su imagen pública, consiste solo en saber vestir, qué tipo de maquillaje usar, saber posar para una foto con una linda dentadura y otras banalidades. ¡Pobre concepto de imagen pública! Al final estos factores poco importan al electorado, ante un buen discurso y un carisma arrollador.

 

Muy diferente la percepción a los países desarrollados, donde los candidatos son verdaderos estadistas, con títulos universitarios -credenciales auténticas-, exitosos profesionales, grandes oradores, con familias integradas, -sin affairs de closet, que son Vox Populi-. En fin, políticos serios, con imagen pública coherente.

 

Considerando que los votantes son muy exigentes y con altos estándares de calidad, aquí la imagen cosmética es un plus, porque de cajón jamás podría obtener el triunfo alguien que no sepa vestir, hablar y comportarse adecuadamente.

 

En nuestro caso, la expectativa electoral es muy pobre, conformista y derrotista, reina la ignorancia. Lo lamentable es que la percepción viene únicamente de quienes no han tenido acceso a la educación y viven en extrema pobreza. Sino también de los profesionales que viven su mundo, concentrados en el que hacer cotidiano, sin siquiera enterarse de lo que pasa a su alrededor.

 

Y es allí el punto medular que quiero enfatizar en estas líneas, las exigencias del electorado deben cambiar radicalmente. Para lo cual el Tribunal Supremos Electoral debe hacer una campaña cívica política intensa, donde se eduque al pueblo de todos los niveles culturales.

También es obligación de los medios de comunicación, involucrarse activamente en esas campañas educativas, y “aunque por allí dicen, que en nuestro país son más las personas que usan el periódico para limpiarse cuando van al baño, que las que realmente lo leen”. Debemos luchar por despertar el interés, la instrucción y la necesidad de estar informados. Otro recurso es la labor de hormiga, para explicar a las personas que nos rodean, la importancia de su voto y de una buena elección del candidato.

 

Aquí no interesa ser “fisiquin” como calificaron al precandidato Sinibaldi. -que por cierto no lo es- además el pueblo busca un estadista y no un novio. Así que ese tipo de comentarios para gente ignorante, son inaceptables.

Los candidatos deben redefinir es su propia esencia y no tratar de imitar a nadie. Definirse como una marca y pulirse en los aspectos que no dominen, para dar la talla. Definir su propuesta de manera sencilla y entendible. Para que las promesas sean realizables y medibles.

 

Guatemala es un caso electoral atípico

 

Es importante entender ¿Qué tiene más peso aquí, si el partido o el candidato? Definitivamente somos un caso electoral atípico, desde cualquier óptica que se vea. En los países avanzados, pesa mucho el partido, que por lo general es una sólida institución que ha perdurado por cientos de años, con una estructura ideológica bien conformada. Por supuesto, eligen personas de gran nivel intelectual, con una trayectoria organizacional y liderazgo político y social, que vienen a complementar el paquete completo.

 

En Guatemala los partidos son desechables, carecen de ideología, son trampolines legales para llegar al poder, y luego al alcanzar el objetivo se convierten en bagazo, que se tira a la basura.

Los financistas y personajes oscuros siempre están presentes y viven de este negocio, sin importar prestigio y reputación.

En nuestro país, los votantes se aferran a la imagen pública que proyecta una persona “aguantadora”, “la presidencia en Guatemala es una puerta que se abre al tocarla dos veces”. ¡Triste panorama!

No importa quien sea, ni su preparación o prestigio, de dónde vienen los fondos que financian su campaña, ni tampoco si tiene un plan de gobierno bien sustentado. Patrón repetitivo que hemos visto cada cuatro años, y no puede continuar más.

 

Guatemala ya no soporta más abusos de poder y corrupción. Más que estado fallido, de no arreglarse la situación y no encontrar lideres genuinos, muchos ya hablan de una posible revolución. No debemos tomar a la ligera nuestra realidad. Y desde ya, se vislumbran de los precandidatos que puntean en “las encuestas anticipadas”, ninguno reúne las cualidades de un estadista que puede dar la talla para este país.

 

Por lo que hago un llamado a verdaderos líderes, para no continuar en la indiferencia y salvar de la debacle a nuestro país.

 

imagenespercepción@yahoo.com

 

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