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29 años de la Constitución: “Este es un Estado fallido, que colapsó, que nos falló…”

 

¿Por qué propone refundar el Estado?

-Este es un Estado fallido, que colapsó, que nos falló a los guatemaltecos y guatemaltecas, que no ha sido capaz de desarrollar y hacer que se cumpla la Constitución. Edelberto Torres dijo ”, en una intervención en la Universidad de San Carlos que: “ha sido un Estado chambón; que no ha sido capaz en casi 30 años, de hacer que esa Constitución se cumpla.  De llevarle a la población las condiciones adecuadas para vivir con dignidad, como dice la misma.

El Estado debe ser refutado en su totalidad, lo hemos venido chapuceando  por años.  El desgaste de la Constitución Política, la falta de credibilidad de los políticos y de los partidos políticos; el Estado en sí mismo, ya no tiene credibilidad.  En lo privado, las personas dicen “aquí nada sirve, nada funciona, esto es algo que no tiene remedio”.  La población de cualquier nivel socioeconómico, político, etc., está consciente de que el Estado no funciona y que hay que refundarlo.

Usted propone una refundación del Estado por medio de una nueva Asamblea Nacional Constituyente.  ¿por qué una nueva Asamblea si la del 85 fue representativa, tuvo un total apoyo de la gente, por qué arriesgarnos a que una clase política mediocre manosee los intereses de la nación?

La Constituyente escuchó a todos los sectores, menos al sector que se encontraba en el conflicto armado.  Por eso después de que se firmaron los Acuerdos de Paz. Hubo un intento de reformas en la Constitución, pero fracasó.  Precisamente por eso, por el manoseo que se dio a los Acuerdos de Paz, se desvirtuaron.  Ya no pudieron ser introducidos en la Constitución Política y es el complemento que hace falta.  Las Reformas Constitucionales de 1994, vinieron a desvirtuar todo lo que los constituyentes quisimos.

Sólo el hecho de reducir de 5 a 4 años el periodo presidencial y del congreso hace que hoy, este Congreso (que no es precisamente el más prestigioso del mundo), tenga que elegir en el mismo año: la Corte Suprema de Justicia, todos los Magistrados, la Contraloría General de Cuentas, acaba de elegir  al Tribunal Supremo Electoral y a los miembros del Consejo del Ministerio Público.  Los constituyentes habíamos estudiado las fechas para que quedaran en forma alternativa y no coincidieran en el mismo año.  Pero sólo esa irresponsabilidad de bajarlo de 5 a 4 años, la desvirtuó totalmente.

Hay temas que los constituyentes no nos atrevimos a poner, como la elección de los gobernadores, que no deberían ser los compadres del Presidente o del diputado de turno, sino que deberían ser personas electas por la población.

Analizamos con seriedad y estuvimos a punto de aprobar que los diputados y diputadas al Congreso fueran electos a la mitad del período.

Hay temas como el del Tribunal Supremo Electoral, que tratamos de reformarlo vía la legislación ordinaria y no pudimos.  Nunca van a reformar la legislación ordinaria porque esta reforma va en contra de ellos mismos.  Ellos se encuentran cómodos haciendo mal uso de las leyes de este país, de un sistema colapsado.

¿Cómo propone usted elegir a los nuevos constituyentes y que partes propone refomar?

-La propuesta concreta es que convoquemos a una Asamblea Nacional Constituyente, usando el derecho que la misma Constitución establece.  Es el Congreso de la República el que tiene que pedirle al Tribunal Supremo Electoral, que el mismo día que elijamos a los diputados del Congreso, al Presidente y Vicepresidente, a los alcaldes y corporaciones municipales, también votemos por una Asamblea Nacional Constituyente. Tiene que ser al mismo tiempo, como lo manda la Constitución.  Esta Asamblea puede trabajar paralelamente al Congreso de la República, porque es la única forma de evitar que esa clase política llegue a tocar o a manosear la Constitución.  Porque la clase política estaría en campaña por las alcaldías, las corporaciones, las diputaciones y la presidencia y vicepresidencia.  Nadie va a querer una Asamblea Nacional Constituyente que va a tardar 6 u 8 meses, para reformar sólo la parte orgánica de la Constitución, sin tocar la parte dogmática.  Nadie va a querer ir a una Asamblea Nacional Constituyente que no maneja plazas, que no maneja obras, que no puede tener promesas electorales.  Simplemente tienen que entrar a lo difícil, que es analizar la parte orgánica de la Constitución.

¿Qué tipo de estado espera construir?

-Un Estado que sea eficiente, que sea capaz de darnos todas las normas, las condiciones, precisamente para que el dogma de la Constitución, el sueño del país que está ahí, que dejamos los constituyentes del 85, se vuelva una realidad.

Ya intentamos cambiar las cosas por medio de la legislación ordinaria, presentamos una ley de servicio civil completa, reformas a la Ley Orgánica del Congreso de la República, una Ley de Partidos Políticos, pero precisamente esa es la clase política, no permite que esto evolucione porque están cómodos reeligiéndose y cambiándose de partido; usando un sistema que no funciona.  Por eso es necesario que sea a través de una constituyente que reforme el “como”, no realmente el “que”, porque ese está muy claro.  “Que” es lo que queremos, lo que necesitamos, lo que merecemos.  El “como” es lo que ha fallado, porque no hemos logrado meter los Acuerdos de Paz y porque ya se manoseó de tal manera el sistema, que es totalmente disfuncional.

¿Entrarían en su proyecto las Comisiones de Postulación?

-Cuando creamos las Comisiones de Postulación, era con la intención de que la Academia, el gremio, a través del Colegio y los propios Magistrados propusieran a los profesionales más probos eso era lo ideal para poder elegir a los candidatos electos por el Congreso de la República. Pero se politizó el sistema y tenemos que encontrar otra forma de mejorar solucionar este problema.

Existe un rechazo a las propuestas de reforma que son producto de una estrategia electoral o de distracción. ¿Qué lo hace diferente?

-La propuesta de este servidor, es: que convoquemos a una Asamblea Nacional Constituyente, que abramos el debate sobre la organización y funcionamiento del Estado, para poder cumplir el sueño de Nación que está ahí en la Constitución.  Los constituyentes del 85 que escuchamos a todos los sectores y supimos de alguna manera, plasmar ahí los deseos, intereses, necesidades y sueños de la población que lo sigue esperando, casi 30 años después, porque el sistema fue colapsado, porque es manoseado, porque está invadido de grupos paralelos de organizaciones ilegales que se aprovechan del sistema.  Vivimos en un sistema que ya no sirve, que no funciona y que todo el mundo lo sabe, pero nadie se atreve a decirlo y a decir cuando es el momento de cambiarlo.

Usted se opuso al intento de reformar la constitución que promovió el actual gobierno ¿Por qué?

-Me opuse porque fueron hechas por sus asesores.  Yo no estoy planteando cuales deben ser las reformas, estoy proponiendo abrir el debate, provocar una Constituyente, que la Academia, la clase política que no está participando, la juventud y los distintos sectores sociales lleguen a esa Asamblea Nacional Constituyente, estudien, propongan, escuchen a la población y hagan cambios en el funcionamiento del Estado.

Todo suena muy bonito, pero ¿cuándo vamos a ver ese Proyecto de Ley en el Congreso?

Voy a presentar una “propuesta ciudadana”.  Será leída en el Congreso de la República como “despacho calificado” y esperamos que ahí, en ese momento en que sea leída, los diputados la respalden con su firma.  Un diputado es suficiente para que se vaya a la Comisión de Legislación y Puntos Constitucionales y ahí se abre debate sobre si debe o no convocarse a una Asamblea nacional Constituyente, para reformar la parte orgánica, porque la misma Constitución contempla cómo hacerlo.

No estoy proponiendo nada que a los constituyentes no se les hubiera ocurrido.  Desde 1985 pensamos que tenía que ser una Constitución flexible, que la parte que se puede reformar tenía que tener un método y ése es el que estamos proponiendo.

Que sea el Congreso de la República, a través de la comisión respectiva la que haga el análisis, ordene al Tribunal Supremo Electoral que haga la convocatoria, y que en la misma campaña electoral (para ahorrar fondos), en las mismas elecciones haya una papeleta más.  Donde esperemos nosotros que los distintos partidos políticos lleven a lo mejor de lo mejor: a los que no quieren hacer carrera política como diputados, como alcaldes, si no a la academia que debería tener cada partido y de alguna manera, buscar métodos que nos permitan que los ciudadanos mejor calificados lleguen a discutir qué es lo que hay que cambiar.

 

“El sistema fue colapsado, porque es manoseado, porque está invadido de grupos paralelos de organizaciones ilegales que se aprovechan del sistema.  Vivimos en un sistema que ya no sirve, que no funciona y que todo el mundo lo sabe, pero nadie se atreve a decirlo”.

 

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